El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, saludó hoy las "rigurosas" medidas financieras adoptadas por el Gobierno del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en el marco de un nuevo plan de ajuste.

"Apoyo plenamente y saludo las medidas financieras oportunas y rigurosas" impulsadas por Italia, indicó Van Rompuy tras haber mantenido una conversación telefónica con Berlusconi.

"Esas medidas aprobadas son crucialmente importantes no solo para Italia sino para toda la Eurozona", indicó.

El Gobierno italiano aprobó un nuevo plan de ajuste de 45.500 millones de euros con el que pretende alcanzar el equilibrio presupuestario en 2013 y calmar la inquietud de los mercados sobre la situación que atraviesan las finanzas públicas del país.

Roma implantará la llamada "contribución de solidaridad", que grava con un 5 % los salarios que superen los 90.000 euros al año, y con un 10 % a los que excedan los 150.000, todos ellos deducibles de la renta y con una duración de tres años a partir de 2011.

La reducción de costes llegará además a la política, porque Italia considera que es necesario recortar el número de parlamentarios y especificar las funciones de Senado y Cámara de Diputados para así reducir los gastos de la actividad legislativa.

En cuanto a los sueldos de los parlamentarios, se gravará con un 20 por ciento a los que superen los 150.000 euros anuales.

El Gobierno italiano apuesta además por la supresión de las provincias de menos de 300.000 habitantes o de 3.000 kilómetros cuadrados de superficie.

Por su parte, la jubilación, hasta ahora establecida en los 65 años en el caso de los hombres y en los 60 en el de las mujeres, pasará a los 67 años en los próximos cinco años, y en 2050 podría elevarse a los 70.

El decreto ley contempla además un incremento en el gravamen sobre los rendimientos financieros, del 12,5 % al 20 %, subida de la que quedan exentos los títulos de deuda pública.

El texto incluye asimismo el endurecimiento de la lucha contra la evasión fiscal.

El Gobierno italiano se ha comprometido además a introducir la obligación de cerrar el ejercicio con un equilibrio en las cuentas en la Constitución.