Gran Bretaña enfrenta una batalla para encontrar su brújula moral, dijo el lunes el primer ministro británico David Cameron, después de cuatro días de disturbios que dejaron cinco muertos, miles de acusados de violencia y robo y al menos 200 millones de libras (350 millones de dólares) en pérdidas.

Cameron dijo que los principales ministros de la coalición de gobierno, que ya cumple dos años, pasarían las próximas semanas articulando nuevas políticas destinadas a revertir lo que describió como un país lastrado por la pereza, irresponsabilidad y egoísmo de muchos ciudadanos. Dijo que "la mayoría responsable" exigía que el gobierno construyera "una sociedad más fuerte".

"Esto ha sido un aviso para nuestro país. Problemas sociales que se han enconado durante décadas explotaron en nuestro rostro", dijo Cameron en los comentarios que preparó para un discurso previsto para la mañana del lunes. "¿Tenemos la determinación para enfrentar el colapso moral en cámara lenta que ha estado ocurriendo en partes de nuestro país en estas últimas generaciones?".

Cameron hizo su exhortación horas después de que diversos grupos comunitarios efectuaron el domingo una manifestación por la paz en Birmingham, la segunda ciudad más grande de Inglaterra, en memoria de las tres personas que murieron arrolladas durante los disturbios allí.

Una multitud se congregó en Winson Green, donde tres musulmanes — Haroon Jahan, de 20 años, y los hermanos Szhazad Alí, de 30, y Abdul Musavir, de 31 — fueron atropellados por un automóvil que se desplazaba a gran velocidad.

Las tres víctimas formaban parte de un grupo mayor que resguardaba de los saqueadores a un sector de comercios de propiedad paquistaní.

La policía informó que Adam King, de 23 años, sería encausados el lunes en la corte de Birmingham bajo con tres cargos por asesinato. Joshua Donald, de 26 años, y otra persona de 17 cuyo nombre no se dio a conocer debido a su edad, fueron arraigados el domingo con los mismos cargos.

Los disturbios en Inglaterra comenzaron el 6 de agosto en Londres y se extendieron a otras ciudades. La policía fue criticada por tardarse en responder, particularmente en la capital británica, pero eventualmente desplegó a un gran número de policías en las zonas conflictivas para calmar el caos.

La Asociación de Aseguradores Británicos calculó el costo de los bienes destruidos y robados en 200 millones de libras, pero prevé que el total seguirá en aumento.

En tanto, la policía todavía interroga a dos hombres por el tiroteo en que murió un hombre de 26 años durante las violentas manifestaciones en Croydon, en el sur londinense. Además, la policía informó el domingo del arresto de un joven de 16 años sospechoso de golpear y matar a un hombre de 68 años que trataba de apagar un incendio provocado por los agitadores en Ealing, oeste de Londres.

El Ministerio de Justicia informó que más de 1.200 personas han sido acusadas hasta ahora de ofensas relacionadas con los disturbios.

El líder de la oposición Laborista, Ed Miliband, criticó en un discurso los planes de Cameron y exigió que los legisladores se enfoquen menos en culpar y más en dar mejores oportunidades a los jóvenes.

"El instinto natural de los políticos — anunciar un montón de nueva legislación, nombrar a un nuevo consejero, sacar a relucir viejos prejuicios y respuestas superficiales — no cumplirán con las demandas del público", dijo Miliband.

El laborista habló desde la que fue su escuela en Camden, norte de Londres, a media calle del escenario de un intenso disturbio el 8 de agosto.

Por otra parte, la policía informó del descubrimiento de armas y un botín que estaban enterrados en jardineras en Camden. Cuchillos, un martillo, barras de metal y dos cajas registradoras obtenidas de una tienda que fue saqueada y que fueron encontrados después de que la policía registró el área con detectores de metal.

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Jill Lawless colaboró con este despacho.