Presa del cansancio y la falta de audacia para buscar el resultado sin que interfiriesen los penales, Argentina se despidió del Mundial Sub20 evidenciando las sostenidas deficiencias que corroen sus estructuras.

Argentina sucumbió 5-4 ante Portugal en una definición por penales en los cuartos de final de un torneo en el que si acaso insinuó algunas individualidades destacables y pálido desempeño colectivo.

Fue la tercera eliminación sufrida por una selección argentina desde los 12 pasos en el transcurso de un año cargado de decepciones. A ver, la selección mayor se fue en cuartos a manos de Uruguay en la Copa América de la cual fue anfitriona el mes pasado. Y la Sub17 no pasó de los octavos en el campeonato de la categoría que se jugó en México en junio.

Las consecuencias inmediatas apuntan al alejamiento de Walter Perazzo, el técnico cuyo contrato vencía al final de la cita en Colombia.

"Después llegará el tiempo de meditar. Tras una eliminación es muy prematuro hablar sobre el futuro", dijo Perazzo tras la caída en Cartagena.

Su futuro estaba comprometido desde antes del torneo a raíz a las turbulencias que caracterizan el presente del fútbol argentino.

Alejandro Sabella quedó como nuevo seleccionador nacional, en lugar de Sergio Batista, luego del fracaso en la Copa América. Sabella guardó silencio sobre la Sub20 en medio de la competencia, pero la expectativa es que se verán cambios en la conducción de todas las categorías.

Lo malo del equipo dirigido por Perazzo fue que se quedó debiendo en el renglón creativo, con escasas ideas. Lograba tener más la pelota, pero siempre fue limitado lo que generaba.

A la espera de vistosidad, la afición local no ocultó su fastidio y alineó su aliento hacia los rivales.

Se dependió en demasía de Erik Lamela, un talentoso mediopunta que no puso mostrarse al ciento por ciento al arrastrar el dolor de un esguince en el tobillo izquierdo en todo el torneo.

También se destaca la aparición de Carlos Luque, un volante por la izquierda. Se esperaba más de Juan Iturbe — el "Messi paraguayo", que sólo tuvo chispazos y pecó mucho en las imprecisiones.

La defensa dejó notas positivas, con sus marcadores centrales Germán Pezzella, Leonardo González Pírez y Leonel Galeano. También la seguridad del arquero Esteban Andrada, en consideración para ser el mejor del certamen.

Y eso no alcanzó para poder ganar un séptimo título en un Mundial en el que Argentina es el país más laureado.