La policía antimotines montaba guardia el lunes en una plaza donde miles de manifestantes se enfrentaron con la policía en una protesta para exigir que las autoridades cumplieran las demandas de cerrar una planta petroquímica local.

La extensa protesta resaltó el creciente envalentonamiento de los ciudadanos chinos para exigir acciones del gobierno autoritario, en particular sobre asuntos ambientales, incluso a pesar de que el gobierno rara vez concede las demandas.

Más de un centenar de policías, entre ellos una decena de guardias antimotines, patrullaban la plaza pública frente a las oficinas del gobierno en la ciudad portuaria de Dalian, en el noreste del país, donde más de 12.000 personas se manifestaron por preocupaciones de una posible contaminación.

Poco después de las protestas del domingo, los censores comenzaron a borrar información respecto a este tema en sitios de redes sociales por internet.

No hubo ninguna señal de que la gente se estuviera reuniendo para un segundo día de protestas luego de que las autoridades se comprometieran el domingo, en lo que parece ser una respuesta rápida para sacar de la ciudad la Planta Química Fujia y ordenara su cierre inmediato.

Las peticiones de reubicación de la planta aumentaron desde que algunas olas del debilitado tifón Muifa rompieron la semana pasada un dique que protege la planta e incrementaron los temores de que ocurra una fuga de material tóxico. La agencia gubernamental de noticias Xinhua indicó que no se tiene información de algún derrame.

La planta produce el químico paraxileno o PX, informó la agencia.

El paraxileno es usado en la producción de plásticos, poliéster y película. La exposición breve al químico puede provocar irritación en los ojos, nariz o garganta de los seres humanos de acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. La exposición a largo plazo puede afectar el sistema nervioso central y puede provocar la muerte de las personas.