El Gobierno del presidente Evo Morales clamó hoy por diálogo a varios sectores en puertas de una semana de protestas por diversas demandas anunciadas por indígenas de la Amazonía y vecinos de las ciudades andinas de El Alto y Potosí.

En rueda de prensa en La Paz, el vicepresidente del país, Álvaro García Linera, expresó su preocupación por los tres conflictos que se avecinan e instó a los dirigentes de los movimientos a aceptar las convocatorias del Ejecutivo para reunirse.

"Hace cinco o siete años, cuando uno reclamaba algo, le metían gas, balas o le metían a la cárcel y luego recién dialogaban. Este es un Gobierno de movimientos sociales que ruega para el diálogo y más bien algunos compañeros no quieren", apuntó.

García Linera, presidente en funciones por el viaje de Morales a China, expresó su "tristeza y preocupación" por la huelga indefinida anunciada a partir del lunes la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), una entidad tradicionalmente aliada del gobernante, pero que hoy le acusa de desatender sus demandas.

Los vecinos de esa ciudad, aledaña a La Paz y una de las más pobres de Bolivia, exigen a Morales que no aplace para 2012 el censo de población y vivienda que debía realizarse este año porque esperan un aumento de presupuesto en función de los resultados.

García Linera replicó que los recursos que recibe esa ciudad se han multiplicado por seis en los últimos años.

También volvió a llamar al diálogo a las etnias del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), que el lunes iniciarán una marcha desde la ciudad de Trinidad (noreste) hasta La Paz, en rechazo a la construcción de una ruta financiada por Brasil que atravesará esa reserva natural, situada en el centro del país.

Indígenas del Tipnis y otras etnias del oriente, sur y occidente del país comenzaron el viernes a concentrarse en Trinidad para la marcha, que recorrerá más de 500 kilómetros para exigir respeto a las leyes que les otorgan el derecho a ser consultados formalmente sobre la conveniencia de la obra.

Estos sectores y organizaciones ambientalistas han advertido que la carretera ocasionará daños ambientales irreparables, promoverá invasiones de colonos y la expansión de cultivos de hoja de coca, aunque el Gobierno asegura que el proyecto ayudará a proteger el parque de empresas que explotan madera ilegalmente.

Los críticos señalan que con esa carretera Morales contradice en los hechos su discurso de defensa de la "Madre Tierra" por el que ha sido reconocido internacionalmente, mientras que el Gobierno argumenta que no puede renunciar a la integración vial.

Un tercer frente de conflicto surgió en Potosí, región que hace un año estuvo paralizada y aislada del país durante 19 días para exigir la atención del Ejecutivo a seis demandas para su desarrollo regional que, según sus dirigentes, no fueron atendidas.

El presidente del Comité Cívico de Potosí, Celestino Condori, dijo hoy a Efe que el lunes marcharán en la ciudad las organizaciones sociales y campesinas afiliadas a esa entidad, para luego reunirse y definir nuevas medidas de presión.

"No vemos que se estén cumpliendo los convenios de hace un año", dijo Condori y agregó que uno de los temas que más preocupa a Potosí es un conflicto limítrofe con la región vecina de Oruro, por una zona donde hay yacimientos minerales.

El Gobierno les invitó a dialogar mañana en La Paz, pero Condori señaló que se reunirían con el presidente Morales y en Potosí, porque los ministros ya no son interlocutores válidos para ellos.

Morales retornará a La Paz el próximo lunes, tras concluir una visita a China en la que suscribió convenios de cooperación para diversas áreas de desarrollo.