La legislación pendiente destinada a controlar el aumento de la inflación en Venezuela podría ser contraproducente si incrementa los precios al consumidor, estimula la corrupción, frena las inversiones y causa mayor escasez de los productos básicos, advirtieron analistas el sábado.

Los funcionarios del gobierno y los legisladores leales al presidente Hugo Chávez sostienen que la Ley de Costos y Precios Justos ayudará a reducir la mayor tasa de inflación de Latinoamérica forzando a los comercios a establecer precios minoristas a niveles determinados, aceptables por funcionarios del gobierno, con base en diversos factores, como costos de producción y gastos desde las materias primas hasta la mano de obra.

"Las decisiones sobre los precios serán completamente discrecionales", advirtió Luis Vicente León, director de la firma encuestadora venezolana Datanálisis, en una conferencia de prensa el sábado.

Se anticipa que el proyecto será aprobado por la Asamblea Nacional en algunas semanas. Representantes de la mayor cámara empresarial de Venezuela han manifestado preocupación de que el proyecto reduzca más los márgenes de ganancia ya sometidos a amplia vigilancia del gobierno, y que regulaciones más estrictas puedan llevarlos al borde de la quiebra.

"Una aplicación contundente de esa ley traerá consecuencias incluyendo menos productos en los mercados y menos inversión", agregó León.

El vicepresidente Elías Jaua rechazó recientemente las afirmaciones de que la ley afectará a las empresas. Señaló que los empresarios y comerciantes honestos seguirán existiendo y desempeñando sus actividades, junto con una población que tendrá un mayor poder adquisitivo.

Durante un foro público en una plaza céntrica de Caracas, realizado el sábado para discutir la propuesta, Adina Bastida, economista e integrante del partido de Chávez, defendió la iniciativa como una herramienta poderosa para erradicar las prácticas cuestionables de los empresarios.

"Esta es una ley que va a atacar a la especulación, va a atacar al acaparamiento y otros elementos que van en detrimento al desarrollo económico del país", dijo Bastidas.

La inflación anual ascendió al 27% el año pasado, y muchos economistas anticipan que los precios al consumidor subirán este año. Los precios de los alimentos aumentaron el 33,7% durante los doce meses que concluyeron en marzo, muy por encima del aumento promedio del 7,7% de la región globalmente, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

Mientras Chávez suele atribuir los aumentos de precios a especuladores inescrupulosos, muchos economistas dicen que los gastos irrestrictos de su gobierno están alimentando la inflación, y otros críticos sostienen que las políticas del gobierno que han reducido la producción nacional en medio de una creciente importación oficial de alimentos y otros productos básicos son responsables de los aumentos de precios.

Los venezolanos han enfrentado esporádica escasez de alimentos como leche, aceite de cocina, azúcar, carne vacuna, pollo y otros productos, incluso tampones y algunos medicamentos. Cuando los productos desaparecen de los comercios, los vendedores callejeros suelen ofrecerlos a mayor precio, ignorando los controles oficiales de precios.

En un informe difundido el viernes, el grupo de estudio Ecoanalítica, con sede en Caracas, advirtió que la legislación podría fomentar la corrupción entre las autoridades responsables de hacer cumplir las nuevas reglas que se proponen evitar que los comerciantes acaparen productos y se cree un mercado negro.