Las agencias de calificación de riesgo han fracasado en los últimos 35 años a la hora de pronosticar qué países corrían el riesgo de no hacer frente a sus obligaciones de deuda, según un estudio de The Wall Street Journal publicado hoy.

Standard & Poors y Moody's han sido incapaces en la mayoría de los casos de advertir doce meses antes cuándo una economía nacional se aproximaba a una suspensión de pagos desde 1975, de acuerdo al informe elaborado por el diario económico neoyorquino.

De las 15 suspensiones de pagos analizadas por el WSJ desde 1975, Standard & Poor's había otorgado un año antes una calificación "B" o superior (sólo un 2 % de riesgo de impago) doce veces, por lo que la agencia se equivocó en el 80 % de los casos, según el estudio.

En el caso de Moody's, cometió el mismo error con 11 de los 13 países que evaluó, e incluso en tres de ellos había dado una nota "BB", que sólo implica un 0,77 % de peligro de caer en suspensión de pagos antes de un año.

Las agencias "tuvieron un desempeño particularmente malo en los 12 meses previos a la quiebra de un Gobierno, cuando los inversores más necesitan un referente", insistieron los responsables del estudio del WSJ.

El rol de las agencias de calificación de riesgo vuelve a ser objeto de controversia desde que el pasado viernes Standard & Poor's degradó por primera vez en la historia la nota de Estados Unidos, al pasarla de "AAA", la máxima posible, a un escalón menos, "AA+".

Esa rebaja dio paso a una semana de turbulencias en los mercados mundiales, que comenzó el lunes cuando Wall Street se hundió a su nivel más bajo desde la crisis de 2008, seguido el martes de una remontada, el miércoles de una nueva caída, y el jueves otro rebote.

Estas firmas en teoría ayudan a los inversores a anticiparse a una suspensión de pagos de la deuda soberana de un país para que así puedan calcular el tipo de interés que deben cobrar para compensar ese peligro.

El WSJ subraya que ningún Gobierno se ha declarado en suspensión de pagos 15 años después de recibir la calificación "AAA", "AA" o "A", algo que sí ocurrió con varias naciones cuyos bonos sólo tenían un riesgo de impago inferior al 2 %.

En concreto, el estudio pone de ejemplo los casos de Argentina y Brasil, dos países que en enero de 2001 gozaban de la misma nota "BB-" (un 15,56 % de peligro de impago), pero mientras el primero suspendió pagos un año más tarde, la economía del segundo estaba en el inicio de un periodo de recuperación de diez años.

Standard & Poors y Moody's también mejoraron la calificación de Ecuador de "CCC" a "B" un año antes de que el país se declarara en quiebra en 2008, porque no tuvieron en cuenta la llegada al poder del presidente Rafael Correa, quien se negó a pagar la deuda externa.

Dada la actual crisis de deuda en Europa y la "rapidez" con que están desapareciendo "viejos preceptos", los fallos del sistema de calificación de riesgo parecen estar de nuevo "en el centro de la atención pública", según el estudio.

"En Europa se ríen al ver donde están las calificaciones", afirmó el analista Robert Abbad, citado en el informe del WSJ, en el que se pregunta si las agencias están en posición de cuestionar "cómo se van a manifestar esas crisis de deuda".