Cincuenta años después de que sus fotos de la construcción del muro de Berlín fueran publicadas en todo el mundo, el ex fotógrafo de AP Peter Hillebrecht recorrió lentamente la línea empedrada que recuerda el trazado de la barrera que dividía la capital alemana.

"Recibí una llamada a las 2:30 de la madrugada de un editor indicándome que los alemanes orientales habían comenzado a levantar un muro a través de toda la ciudad", dijo el fotógrafo de 81 años en una visita reciente a Berlín, antes de cumplirse el sábado el quincuagésimo aniversario de la división.

"Así que salí corriendo y tomé las primeras fotos de noche, y muchas más durante el día en el barrio de Tiergarten y la Puerta de Brandenburgo, donde los soldados de Alemania oriental habían comenzado a palear y colocar cercas".

Las fotos de Hillebrecht para la AP sobre el naciente Muro de Berlín fueron las primeras de una barrera que definiría la Guerra Fría y el símbolo de la división del Viejo Continente. Aparecieron en los diarios de todo el mundo.

Alemania fue dividida en un sector capitalista en occidente y un sector comunista al concluir la Segunda Guerra Mundial. En la cúspide de las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el régimen de Alemania oriental comenzó a levantar el muro en la capital, dividiendo calles y barrios, separando familias y amigos.

La división concluyó el 9 de noviembre de 1989, cuando las autoridades comunistas alemanas abrieron el muro presionadas por manifestaciones masivas.

En la actualidad solamente permanecen en pie unas pocas secciones del muro de 3,5 metros (12 pies) de altura, testimonio de los 28 años que dividió a la ciudad. Entre los más notables figura una sección cubierta con graffiti, llamada la Galería del Lado Oriental. Recorre una de las márgenes del río Spree a lo largo de 1,3 kilómetros (tres cuartos de milla).

En otras zonas de la ciudad, las autoridades se han apresurado a restaurar decrépitas secciones del muro que sobrevivieron a los intentos frenéticos de los berlineses deseosos de demoler la odiada barrera, y de los turistas en busca de un souvenir.

El alcalde de Berlín Klaus Wowereit dijo a los reporteros antes de los festejos del sábado que las autoridades municipales han encarado repetidas acusaciones de no haber preservado suficientes secciones de la barrera.

"Desde el punto de vista del turismo, sí, probablemente habría sido mejor conservar más" tramos, reconoció Wowereit. "Empero, debo decir que en esa época estábamos encantados de suprimir el muro".

Parte de los casi 40 kilómetros (25 millas) del muro que dividieron la ciudad son marcados hoy por una franja empedrada que recorre calles y cruza las aceras para recordar a los transeúntes el trazado que seguía.

Cuando comenzó la construcción de la barrera, nadie supo qué ocurriría. Mucha gente temía que el muro sería una provocación y transformaría la Guerra Fría en una caliente.

"Recuerdo haberme sentado en uno de esos edificios en el Puesto de Control Charlie y ver cómo los tanques estadounidenses y soviéticos se acercaban y quedaban uno frente al otro... fueron momentos de mucho miedo", dijo Hillebrecht.