El gobernador de Texas, Rick Perry, buscará la candidatura presidencial, dijo el jueves su portavoz Mark Miner, una acción que trastornaría la competencia en el Partido Republicano por la nominación, para beneplácito de los conservadores que buscan a un candidato que apoyar.

El vocero dijo a The Associated Press que Perry anunciará sus intenciones de ser el candidato republicano el sábado, cuando visite los estados de Carolina del Sur y Nueva Hampshire, que figuran entre los primeros en los que se realizarán primarias.

La candidatura de Perry representaría un desafío para los republicanos que ya han anunciado sus aspiraciones presidenciales.

La aparición oficial de Perry en la competencia se dio apenas unas horas antes de que ocho candidatos, incluido Mitt Romney, el principal competidor, aparecieran en un debate nacional televisado.

No fue muy sorpresivo. El gobernador que más tiempo ha durado al frente de Texas en su historia ha coqueteado desde el segundo trimestre con la posibilidad de lanzarse a la carrera presidencial.

Perry ha pasado varios meses cortejando a los republicanos en los estados donde se votará primero y cimentando la construcción de su campaña. Se reunió en privado con posibles contribuyentes para su campaña desde California hasta Nueva York y dio discursos populares a los seguidores más fieles del partido, mostrándose como un conservador fiscalmente responsable.

Sus intenciones se hicieron aún más evidentes en los días pasados cuando funcionarios revelaron que visitaría un importante trío de estados, un itinerario similar al de una campaña, previsto para restarle atención al debate y al sondeo de opinión de Iowa y, quizá, sembrar unos obstáculos en un camino liderado por Romney.

A diferencia de los otros que buscan la candidatura presidencial, Perry tiene credibilidad entre los electores de las primarias republicanas, quienes suelen ser difíciles de convencer.

Perry, un político a favor del recorte fiscal para negocios que ha presidido el reciente crecimiento económico texano. También es un devoto conservador social que tiene profundos lazos con algunos de los líderes evangélicos de la nación y los cristianos que dominan el estratégico bloque político de Iowa.

Sin embargo, Perry nunca ha hecho una campaña nacional y no es claro si su arrogancia texana y los comentarios que ha hecho sobre una secesión estatal le sentarán bien a los votantes de las primarias republicanas fuera de Texas. También es una pregunta abierta si puede recaudar el dinero necesario para forjar una campaña sólida frente a quienes están en la contienda desde hace meses.

Asimismo, es posible que enfrente una feroz oposición de grupos seculares y progresistas que afirman que su retórica religiosa viola la separación entre iglesia y estado, y que resulta prejuiciosa su creencia de que algunos grupos, como los Boy Scouts de Estados Unidos, pueden discriminar a homosexuales.

Hacia adentro del Partido Republicano, Perry tiene enemigos entre los moderados que cuestionan la forma en que entiende la política nacional e internacional, incluyendo la senadora Kay Bailey Hutchison, que compitió con él para el gobierno texano en una agria elección primaria en 2010.

Perry, que ha adoptado recientemente la retórica del movimiento Tea Party — grupo de derecha que se opone al incremento fiscal y que apoya el recorte de gastos público_, también encuentra detractores dentro del movimiento. Le recriminan no haber tomado una postura más fuerte en cuanto al gasto estatal y la inmigración ilegal, en parte porque como gobernador, Perry firmó una ley que convirtió a Texas en el primer estado en ofrecer becas a inmigrantes sin documentos y calificó la idea de la cerca fronteriza como "idiota".

Sin embargo, antes de que empiece a conseguir seguidores y a ganarse a sus detractores, Perry necesitará incrementar el reconocimiento de su nombre afuera de Texas y en los círculos conservadores, además de contar con el financiamiento para llenar las arcas de una campaña presidencial. No puede utilizar nada del dinero que ha recaudado para sus campañas en Texas en una competencia nacional, por lo que tendrá que empezar de cero.