El primer ministro David Cameron prometió el jueves medidas enérgicas y amplias para restablecer el orden y evitar que vuelvan a estallar disturbios en las calles británicas, incluso recabando consejos de las ciudades estadounidenses sobre cómo combatir a las pandillas.

Cameron dijo a los legisladores que no habrá una "cultura de temor" en las calles, en momentos en que la policía allanaba viviendas para detener a más sospechosos de haber participado en cuatro días de disturbios y saqueos en Londres y otras ciudades inglesas. Agregó que el gobierno "actúa decisivamente" para restablecer el orden después de los motines que conmovieron a la nación y al mundo.

"No permitiremos que exista una cultura del temor en nuestras calles", insistió Cameron. "No dejaremos que unos pocos violentos nos desborden".

Los legisladores fueron convocados en medio de sus vacaciones para una sesión de emergencia del Parlamento mientras el gobierno y la policía se esforzaban por retomar el control de la situación, tanto en las calles como en la opinión pública. Londres estuvo en calma durante la noche, con una visible presencia policial, pero las tensiones seguían elevadas en toda la nación.

El primer ministro prometió medidas enérgicas para contener la violencia y agregó que "no se descarta nada", incluso cañones hidráulicos y balas de plástico.

Afirmó que los comercios saqueados recibirán ayuda para recuperarse y prometió apelar a Estados Unidos en busca de ayuda para combatir las bandas callejeras a las que atribuyó los motines. Especificó que acudirá a ciudades como Boston en busca de consejo, y mencionó al ex jefe de policía de Los Angeles y Nueva York, Bill Bratton, como alguien que podría ser de ayuda.

Cameron dijo que el gobierno, la policía y los servicios de inteligencia estudian si debería haber límite en el uso de portales de contacto social, como Twitter y Facebook, para difundir el caos. Las autoridades consideran "si sería adecuado impedir que la gente se comunicara mediante esos cibersitios y servicios cuando sepamos que están planeando violencia, trastornos y criminalidad", afirmó.

Simultáneamente el número de arrestados en Londres ascendió a 922 desde el comienzo de los disturbios el sábado, y 401 fueron instruidos de cargos.

El vicecomisionado adjunto, Stephen Kavanagh, informó que durante la noche se procedió a los allanamientos para detener sospechosos. Hugh Orde, director de la Asociación de Jefes de Policía, dijo que para fines del día "habrá centenares más en custodia policial".

La violencia ha revivido el debate sobre las medidas de austeridad del gobierno conducido por los conservadores y suscitó un debate sobre sus causas con la participación de todo el espectro político. Pero el viceprimer ministro Nick Clegg dijo que el "debate sociológico" sobre los orígenes de la violencia es algo para el futuro.

"En estos momentos lo importante es asegurar a la población que las calles están seguras, que sus hogares están seguros, y que la sociedad pueda seguir adelante", dijo Clegg a la BBC.

La policía londinense anunció que continuará la movilización de 16.000 agentes durante por lo menos una noche más.

Hubo un asomo de disturbio en Eltham, en el sudeste de Londres, donde un grupo de hombres blancos y de mediana edad que dijo estar defendiendo su vecindario arrojó piedras y botellas a la policía. El grupo fue dispersado.

Se produjeron escenas caóticas en los juzgados, varios de los cuales permanecieron abiertos durante la noche para procesar veintenas de casos de saqueo y vandalismo, incluso un niño de 11 años.

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Paisley Dodds, Meera Selva, David Stringer, Cassandra Vinograd y Raphael Satter contribuyeron a este informe.