China congeló la aprobación de nuevos proyectos ferroviarios y suspendió parte de su producción del tren bala, en una medida destinada a intensificar la reestructuración de su controvertida red de alta velocidad después de un choque en julio en que murieron 40 personas.

El choque, además de las demora de la nueva línea Beijing-Shanghai debido a fallas en los equipos han avergonzado al gobierno comunista y ha provocado la indignación pública contra el tren bala que sus detractores señalan como muy costoso y peligroso.

El anuncio de China North Locomotive y Rolling Stock es el más reciente revés para las ambiciones del gigante asiático en el sector de trenes de alta velocidad después del choque del 23 de julio que mató a por lo menos 43 personas.

El fabricante informó que los reguladores chinos ordenaron que se suspendiera la producción de algunos equipos mientras investiga las fallas que causaron repetidos retrasos en la línea Beijing-Shanghai que abrió en julio.

El Ministerio de Ferrocarriles anunció la moratoria en los nuevos proyectos ferroviarios el miércoles y prometió una inspección nacional de seguridad. También anunció mayores reducciones a la velocidad en el límite máximo a los trenes bala, después de los anunciados en abril.

"Este incidente expuso la debilidad en la seguridad y administración del sistema de trenes", dijo el ministro Sheng Guangzu en declaraciones colocadas en la página de internet del ministerio.