El Banco Central Europeo (BCE) observa que la recuperación actual de la inversión en la construcción ha sido muy débil en Francia y España.

La entidad monetaria europea informa en su boletín mensual de agosto, publicado hoy, de que en general la posterior recuperación de la economía tras la recesión ha sido más débil en Francia, Italia y España, pero más sólida en Alemania.

"Las cuatro economías más grandes de la zona del euro comparten, en general, el mismo patrón de solidez relativa del crecimiento en los diferentes sectores de la economía y componentes de la demanda observado para el conjunto de la zona", según el BCE.

Añade que la última recesión fue la más profunda para todos los países y que la posterior recuperación del Producto Interior Bruto (PIB) ha resultado ser más débil que todas las anteriores registradas desde 1970 en Francia, Italia y España, pero más sólida en Alemania.

El panorama es algo más diverso en la inversión, donde la recuperación actual ha sido comparable a las recuperaciones anteriores en Francia, pero más modesta en España e Italia, al tiempo que en Alemania ha traído consigo el crecimiento más sólido registrado desde 1970.

Por lo que respecta a los subcomponentes de la inversión, en Francia y España, la recuperación actual de la inversión en la construcción ha sido muy débil.

El BCE apostilla que "la actividad económica mundial ha perdido impulso en los últimos meses, como lo demuestra la caída de los índices de clima económico".

Factores transitorios, como las distorsiones de las cadenas de producción tras el terremoto de Japón, así como los elevados precios de las materias primas han contribuido a la moderación de la actividad a escala mundial.

Además, "la necesidad de sanear los balances en muchas economías avanzadas continúa siendo un lastre para las perspectivas de crecimiento a medio plazo", según el BCE.

Esta situación contrasta con el sólido crecimiento sostenido en la mayoría de las economías emergentes.

La inflación general se ha estabilizado en las economías avanzadas, mientras que en las economías emergentes se han intensificado las presiones inflacionistas.