El juez español Baltasar Garzón se mostró hoy preocupado de que la inseguridad se está esparciendo en los países latinoamericanos e hizo un llamado a los estados a implicar a los ciudadanos en el desarrollo de proyectos de seguridad.

"La inseguridad que hay en algunos países se transmite a otros. Hay una permeabilización de las fronteras, las organizaciones criminales de un país se mueven a otro y además ahora ordenan crímenes desde un país a otro", expresó Garzón.

El juez ofreció hoy una conferencia magistral en el marco del XXIX Curso Interdisciplinario en Derechos Humanos, que se lleva a cabo del 8 al 19 de agosto en el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica.

Garzón citó los casos de violencia "gravísimos" que se viven en México y Colombia en el marco de la lucha contra el narcotráfico y explicó que grupos criminales han ampliado sus operaciones en Centroamérica, especialmente al "triángulo de Guatemala, Honduras y El Salvador".

"Ha habido un aumento de las organizaciones criminales conocidas como maras, que tienen origen, en gran medida, por las políticas de expulsión (de inmigrantes) en Estados Unidos", comentó el jurista español.

Acerca del narcotráfico en la región, Garzón aseguró que ha habido "una gran equivocación en el enfoque de la lucha contra el narcotráfico desde hace muchos años", pero prefirió no profundizar en esa afirmación.

Explicó que en los últimos años los grupos narcotraficantes y del crimen organizado se han "trasladado a zonas de menor gobernabilidad", donde han podido corromper cuerpos policiales y funcionarios.

Sobre la corrupción, Garzón lamentó que se castigue solamente a los corrompidos y no a los corruptores de "grandes corporaciones", porque "la corrupción es un fenómeno que genera más desigualdad y un perjuicio directo a la sociedad.

El jurista español hizo un llamado a los estados a ofrecer una mejor protección a las víctimas de crímenes contra los derechos humanos y a involucrar a los ciudadanos en el desarrollo de políticas de seguridad.

"Ningún Gobierno a la hora de diseñar una política de seguridad va a tomar en cuenta lo que la sociedad reclama. Los ciudadanos tienen que participar en el diseño de las normas porque están indignados, hartos, quieren más presencia", expresó Garzón.