Gran Bretaña no permitirá que una cultura del miedo se apodere de las calles del país, insistió el miércoles el primer ministro británico David Cameron, quien aseguró que la Policía cuenta con planes de contingencia para recurrir a cañones de agua si es necesario para controlar los disturbios si es que vuelven a reaparecer.

Cameron agregó que cada acción que sea necesaria se adoptará para restablecer el orden en las calles de la Gran Bretaña.

Miles de refuerzos policiales patrullaban el miércoles las calles londinenses, manteniendo la tranquilidad entre los nerviosos habitantes después de tres noches de disturbios, pero los saqueos siguieron ocurriendo en Manchester y Birmingham.

Un ambiente de extraña calma invadió la capital, pero la agitación se había propagado por toda Inglaterra en una cuarta noche de violencia provocada por diversas y violentas hordas de jóvenes.

Las escenas de tiendas saqueadas, automóviles quemados y edificios ennegrecidos por incendios atemorizaron y escandalizaron a los británicos justo a un año de que su país sea la sede de las Olimpiadas de 2012. Ese hecho provocó exigencias de que se produzca una respuesta más áspera por parte de las autoridades.

En Londres, donde vehículos blindados y convoyes policiales patrullaban las calles, las autoridades dijeron que había 16.000 agentes en servicio, casi el triple del número presente el lunes. dijeron que él mismo número de efectivos iba a continuar por la ciudad por lo menos en las próximas 24 horas.

La demostración de fuerza parecía dar resultado: no hubo reportes de problemas importantes en Londres. Hasta ahora 770 personas han sido arrestadas y 167 acusadas, incluyendo a un niño de 11 años, en la capital británica desde que comenzaron los problemas el sábado.

"Lo que sucedió en Londres la noche pasada, cuando líderes de la comunidad y la Policía se unieron, fue que hubo arrestos considerables", dijo Stephen Kavanagh, subjefe de Policía.

"Sin querer decir algo que resulte demasiado anticipado, ha estado relativamente tranquilo para nosotros hasta ahora en lo que va de la noche. Esperemos que se mantenga así", dijo la brigada de bomberos de Londres en un mensaje instantáneo a través de la red social Twitter durante la noche.

Sin embargo, en las afueras de la capital, el caos se extendía.

Unas 250 personas fueron arrestadas tras dos días de disturbios violentos en Birmingham, donde la Policía inició una investigación por asesinato luego de la muerte de tres hombres que fueron atropellados por un auto. Algunos residentes dijeron que los hombres patrullaban su vecindario para protegerlo de los saqueadores. La Policía informó que un hombre fue arrestado bajo la sospecha de asesinato en el caso.

No se supo de inmediato si las muertes estuvieron relacionadas con los disturbios. La Policía también analizaba informaciones no confirmadas de que hubo disparos en un vecindario que atestiguó disturbios en la ciudad.

En Manchester, cientos de jóvenes — algunos de los cuales al parecer apenas tendrían 10 años de edad — irrumpieron en el centro de la ciudad, donde lanzaron botellas y piedras a la Policía, y destruyeron comercios. Una tienda de ropa para mujer en la calle más grande de la zona comercial de la ciudad fue incendiada, junto con una biblioteca abandonada en la cercana Salford.

En tanto, el subjefe de la oficina del Alguacil de la Ciudad de Manchester Garry Shewan dijo que los saqueos y los incendios ocurren en la ciudad a un nivel sin precedente.

"Queremos ser absolutamente claros: No tienen nada de qué protestar. No hay nada en cuestión de injusticia y no ha ocurrido una chispa de ello que haya dado inicio a todos esto", agregó.

Por otra parte, un cuartel policial en la ciudad central de Nottingham fue atacado con bombas incendiarias por unas 40 personas.

La Policía informó que un grupo de jóvenes lanzó bombas incendiarias por la ventana de un cuartel policial en el área de Canning Circus. Sin embargo, no se reportaron lesionados.

Ocho hombres fueron detenidos en el lugar, donde los bomberos apagaron un incendio.

Algunas personas en Gran Bretaña consideran que la crisis económica y los recortes agresivos a las prestaciones sociales constituyen una causa profunda del estallido de la violencia.

Las autoridades el fútbol están hablando con la Policía para ver si los partidos del inicio de la temporada de la Liga Premier este fin de semana todavía pueden realizarse en Londres. El partido del miércoles entre Holanda e Inglaterra en el estadio Wembley fue cancelado para tener policías disponibles para controlar los motines.

Los disturbios en Gran Bretaña comenzaron el sábado, cuando una protesta, inicialmente pacífica por un tiroteo en el barrio londinense de Tottenham, degeneró en hechos de violencia. Ese enfrentamiento se transformó en un caos generalizado en Londres y en otras ciudades.

Las autoridades también reportaron disturbios en Liverpool, Leicester, Wolverhampton, West Bromwich, Bristol y Gloucester.

La Policía trató al comienzo de enfrentar la situación con tácticas ordinarias. Muchos saqueadores han huido lo mismo con calzado deportivo que con bicicletas, electrónicos o ropa de cuero. Han incendiado también tiendas.

Los participantes en los hechos violentos han mostrado capacidad de movilizarse y reagruparse rápidamente para eludir a la Policía. En numerosos barrios no han encontrado resistencia alguna para vaciar los comercios.

La Policía informó que contemplaba la posibilidad de utilizar balas de goma para dispersar a los jóvenes. Ese recurso se emplea aún para acallar los disturbios en Irlanda del Norte, pero nunca ha sido usado por la Policía en Inglaterra.

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Paisley Dodds, Jill Lawless, Danica Kirka y Meera Selva colaboraron con este despacho.