El primer portaaviones de China surcó el miércoles las aguas cubiertas por la bruma en sus primeras pruebas en alta mar, poniendo de relieve las preocupaciones que ha despertado el creciente poderío militar de ese país y sus enérgicas reafirmaciones de sus reclamos territoriales.

La misión del remodelado ex portaaviones soviético es el primer paso para preparar a la nave para su total lanzamiento. China afirma que la nave será destinada a investigación y entrenamiento, en un preludio de los planes a largo plazo de construir otras tres copias fieles del modelo en sus propios astilleros.

"Como gran economía, China debe asumir mayores responsabilidades en el mundo y, por otra parte, tiene nuevos intereses de seguridad que necesita proteger. Bajo estas circunstancias, el poderío naval de China tiene que aumentar de manera consiguiente", afirmó Wang Shaopu, director del Centro de Estudios Pan-Pacíficos en la Universidad Jiaotong en Shangai.

La información sobre la prueba se mantuvo bajo estricta reserva siguiendo el habitual estilo de misterio que rodea a los militares chinos, aunque la agencia de noticias Xinhua indicó que el paso había sido planeado por algún tiempo.

La nave de 91 metros (300 pies) de eslora partió del puerto de Dalian, en el norte de China, donde es remodelado, en medio de una intensa bruma después del paso del tifón Muifa a principios de semana.

Estados Unidos reclamó el miércoles una mayor transparencia china sobre su capacidad militar y pidió una explicación formal de cómo se utilizará el portaaviones.

"China no es transparente como otros países, ni es tan transparente como Estados Unidos acerca de sus adquisiciones militares, su presupuesto militar. Esto es causa de preocupación", comentó la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland en una conferencia de prensa en Washington.

"Estamos dispuestos a ser extremadamente transparentes con respecto a las posiciones militares y equipos estadounidenses y nos agradaría tener una relación recíproca con China", agregó.

China ha pasado casi una década modernizando el portaaviones conocido antes como el Varyag después que fue remolcado desde Ucrania en 1998, sin sus motores, artillería y sistemas de navegación.

Mientras el desarrollo de portaaviones es impulsado por el afán de alardear y por el prestigio nacional, las ambiciones navales de China han traído al foco de atención sus reclamos el territorio que rodea Taiwán y en el Mar del Sur de China.

Taiwán, la isla de gobierno autónomo que China reclama como propia, ha respondido a la creciente amenaza desarrollando misiles capaces de atacar portaaviones en el mar. Una ilustración en una exhibición de tecnología militar en la capital Taipei mostraba el miércoles un misil Hsiung Feng III capaz de hacer impacto en un portaaviones que era una copa exacta del antiguo Varyag.

Durante el año pasado, China ha visto un aumento en las disputas con Japón, Filipinas y Vietnam y sus relaciones se han tornado tensas con Corea del Sur.