Varias ciudades inglesas sufrieron esta madrugada incidentes esporádicos de violencia, mientras que Londres vivió una jornada relativamente más calmada ante la fuerte presencia policial desplegada en sus calles.

El primer ministro británico, David Cameron, presidirá hoy otra reunión de su Gabinete de crisis para evaluar la violencia callejera que el Parlamento debatirá este jueves.

Desde que el pasado sábado comenzaron los disturbios, la Policía Metropolitana ha practicado 768 detenciones relacionadas con actos violentos, desorden y saqueos y se han presentado cargos contra 167 individuos, según los últimos datos de Scotland Yard.

Este cuerpo efectuó anoche su mayor despliegue de los últimos días con 16.000 agentes en las calles y desde las 20.00 GMT se detuvo a 81 personas en diferentes zonas de la capital.

Con el aumento de la presencia policial, la calma reinó mayoritariamente en Londres, pero ciudades como Manchester, Salford, Liverpool, Gloucester, Nottingham y Birmingham sufrieron saqueos e incendios.

Según la policía, 108 personas fueron detenidas por su implicación en altercados en Manchester y Salford, donde grupos de jóvenes prendieron fuego a edificios y vehículos esta madrugada, y 87 individuos fueron arrestados por desórdenes en West Midlands.

En esa área del país, la policía de Birmingham ha abierto una investigación por asesinato después de que tres hombre fallecieran en un accidente de carretera cuando al parecer protegían su vecindario.

Las fuerzas policiales se enfrentaron el martes en Greater Manchester a "niveles extraordinarios de violencia de grupos de delincuentes".

En Liverpool, se detuvo a 50 personas por altercados, otras tres en Gloucester por arrojar piedras y botellas, mientras en Leicester, un centenar de jóvenes atacaron comercios y lanzaron objetos contra los agentes.

La ola de violencia comenzó en Tottenham, al norte de Londres, cuando una pequeña marcha pacífica de protesta por la muerte de un joven por disparos de la policía derivó el sábado en graves disturbios, que se propagaron a otros barrios.

Mark Duggan, de 29 años, se encontraba en un taxi cuando fue alcanzado por los disparos de la policía en un suceso en el que un agente resultó herido y que es investigado por una comisión independiente.