La Policía en los estados que producen gran parte de la metanfetamina en Estados Unidos ha disminuido sus esfuerzos en la lucha contra la droga porque ya no puede costear el saneamiento de los desechos tóxicos generados por los laboratorios que la producen.

Pese a abundantes evidencias de que florece el comercio de la droga, muchas agencias policiales han interrumpido las tácticas que han usado durante años para enfrentar a sus productores: enviar agentes encubiertos, conducir investigaciones puerta a puerta y colocar vigías en las farmacias para detectar a los compradores de grandes cantidades de medicinas para el resfrío.

Los fuertes recortes empezaron después que el gobierno federal canceló en febrero un programa que suministraba millones de dólares para ayudar a las agencias locales a descartar los laboratorios clandestinos incautados. Desde entonces, según un análisis de The Associated Press, el número de dichos laboratorios ha aumentado en un tercio en algunos de los estados productores de metanfetamina y en dos tercios en por lo menos uno de ellos, Alabama.

Es indudable que esa tendencia siga a menos que más estados puedan hallar un medio para reemplazar los fondos federales o para efectuar operaciones menos costosas.

En Míchigan, las autoridades todavía desmantelan los laboratorios clandestinos cuando los detectan, pero han eliminado las misiones como despachar agentes encubiertos al submundo de la droga.

"No están buscándolos activamente", afirmó Tony Saucedo, director de la lucha contra la metanfetamina en la Policía estatal de Míchigan. "El gran motivo es el dinero. Hemos retrocedido 10 pasos".

Las autoridades dicen no tener dudas de que el tráfico de metanfetamina florece. En algunos estados que financian sus propias operaciones se reportan detecciones récord.

Sin embargo, en los sitios que dependen de los fondos federales, las agencias policiales se sienten paralizadas. Por lo menos un jefe de Policía se frustró de tal modo que consideró quemar los desechos de la metanfetamina ilegalmente en un descampado en vez de dejarla en los vecindarios donde los niños pudieran hallarla.

En el condado de Warren, en Tenesí, a unos 110 kilómetros (70 millas) al sudeste de Nashville, los agentes "siempre han combatido la metanfetamina enérgicamente", afirmó el jefe policial Jackie Matheny. A mediados del verano del año pasado habían desbaratado unos 70 laboratorios clandestinos. Este año la cifra bajó a 24.

"Cuando tenemos que desacelerar el paso nos indigna, porque sabemos que (la droga) está allí", comentó Matheny.

Lo peor, dicen los jefes de Policía, ha sido lo súbito de la pérdida de los fondos, que no dio a los gobiernos locales tiempo como para buscar otros medios de financiación para sanear los laboratorios, tarea que suele costar entre 2.500 y 5.000 dólares cada uno.

El análisis de The Associated Press incluyó una base de datos sobre la detección de laboratorios en los 10 estados más productores de metanfetamina según cifras de 2010. The Associated Press también efectuó 60 entrevistas con policías y especialistas en muchos de dichos estados.

La captura de laboratorios bajó 32% hasta el 31 de mayo en Tenesí, 33% en Arkansas, 35% en Míchigan y 62% en Alabama. Todos esos estados dependían de los fondos federales, que ofrecieron a las agencias locales 19,2 millones de dólares en 2010. Esos fondos no se repitieron y es improbable que vuelvan.