Estados Unidos impuso el miércoles sanciones al mayor banco comercial sirio y a una compañía de teléfonos celulares de ese país a medida que se apresta a exigir el fin de una dictadura de cuatro décadas de la familia Assad.

El Departamento del Tesoro sumó a su lista de sanciones al Banco Comercial de Siria, de propiedad estatal, y su subsidiaria libanesa, el Banco Comercial Sirio Libanés, aduciendo sus vínculos con abusos a los derechos humanos y al comercio ilegal de armas con Corea del Norte.

También sancionó a la compañía de teléfonos móviles Syriatel por estar controlada por "uno de los "allegados más corruptos del régimen", dijo David Cohen, subsecretario del departamento para terrorismo e inteligencia financiera.

La medida congela todos los bienes que las firmas puedan tener en jurisdicción estadounidense y prohibe a los bancos estadounidenses hacer negocios con ellas.

Aunque no tenga un impacto económico inmediato debido a que Estados Unidos limita ya estrictamente el comercio y los vínculos económicos con Siria, puede afectar la reputación de las firmas e impulsar a otros gobiernos, como los europeos, a castigar más enérgicamente a individuos y compañías allegados al presidente Bashar Assad.

"Estamos apuntando a la infraestructura financiera que ayuda a suministrar apoyo a Assad y las actividades ilícitas de su régimen", dijo Cohen en una declaración.

El gobierno estadounidense también se prepara por primera vez para exhortar explícitamente a Assad a dejar el gobierno, dijeron funcionarios a The Associated Press.

Se anticipa que la Casa Blanca manifestará su línea más dura como respuesta directa a la decisión de Assad de intensificar la brutalidad de la represión contra los manifestantes prorreformistas enviando tanques a los focos de la oposición.

Los funcionarios hablaron con la condición del anonimato para discutir deliberaciones internas del gobierno.

El presidente Barack Obama y otros altos funcionarios habían dicho anteriormente que Assad "perdió legitimidad" como líder y que tenía que encabezar una transición a la democracia o dejar el poder.