Jurgen Klinsmann envió un claro mensaje de lo que desea como técnico en su debut al frente de la selección de Estados Unidos sin 0pronunciar una sola palabra. Por principio, quitó todos los letreros en las camisetas de los jugadores y asignó los números del 1 al 11 para los titulares y del 12 al 18 para los reservas.

Quiso que los estadounidenses entendieran que lo que realmente importa aquí es representar a su país.

Klinsmann ya cumplió con su debut. Ahora será cuando comience realmente el trabajo del flamante técnico, que necesitará a partir de ahora de victorias.

"Fue un momento muy especial. Fue un instante especial antes del partido escuchar el himno y sentir la energía del estadio y de los jugadores", indicó Klinsmann.

El debut del alemán como técnico de la selección de fútbol de Estados Unidos estuvo impulsado por el tardío gol de Robbie Rogers en el segundo tiempo, que ayudó a los estadounidenses a rescatar el miércoles un empate 1-1 contra México.

Oribe Peralta anotó por México en una reedición de la final de la Copa de Oro.

Klinsmann abrió un nuevo capítulo en la selección estadounidense menos de dos semanas después de ser contratado.

El nuevo técnico necesita más tiempo para dejar su huella. Klinsmann tuvo únicamente tres prácticas desde que llegó al equipo que necesita salir de varios años de resultados mediocres.

Los estadounidenses, con un mediocampo renovado, necesitan desarrollar un sentido colectivo y un entendimiento de lo que pueden esperar de Klinsmann.

Klinsmann, uno de los mejores jugadores de la historia de Alemania, está encargado de hacer a Estados Unidos competitivo de nuevo. Después de alcanzar los octavos de final en el Mundial de Fútbol del año pasado, los estadounidenses dieron un paso atrás este año. Fueron derrotados por España a principios de junio, superados por Panamá en el partido de la etapa de grupos de la Copa de Oro y después dejaron escapar una ventaja de dos goles en la final de ese torneo contra México, lo que le costó su puesto a Bob Bradley.

El debut de Klinsmann en este partido amistoso internacional será recordado por el gol de Rogers y por la entrada al campo de Brek Shea quien le puso el pase de gol y que le dio mayor dinamismo al equipo estadounidense en el campo del Lincoln Financial Field de Filadelfia.

Rogers igualó el partido a los 73 minutos cuando remató con suavidad un estupendo pase de Shea. Rogers recién había ingresado al campo en lugar de Michael Bradley, quien jugó su primer partido con la selección de su país desde el despido de su padre.

Ese gol fue suficiente para que los 30.138 aficionados que se habían desilusionado con una falla ante el marco mexicano previa y que había sido hasta ese momento su única oportunidad auténtica de gol.

Estados Unidos casi empató a los 56 minutos, pero remate de cabeza de Carlos Bocanegra fue desviado con el pie por el portero mexicano Guillermo Ochoa.

Sin embargo, la ventaja mexicana no duraría mucho.

México había abierto el marcador cuando Peralta estiró la pierna para superar la marca de Bradley y el portero Tim Howard se lanzó pero no pudo detener el balón para tomar la ventaja a los 17 minutos.

El equipo estadounidense no efectuó disparos a puerta o tiros de esquina en el primer tiempo.

Además, hasta antes de que Rogers y Shea los impulsaran, parecía que Estados Unidos iba a sufrir una nueva derrota a manos de los mexicanos.

La derrota en la Copa de Oro ante México fue una señal que indicaba que el avance del equipo estadounidense se había estancado bajo el mando de Bradley. Estados Unidos intentó contratar dos veces antes a Klinsmann, la primera después de la Copa del Mundo del 2006 y la segunda el año pasado antes de darle a Bradley lo que pareció ser una breve extensión de contrato.

En esta ocasión los estadounidenses lo consiguieron. Klinsmann aplaudió y animó a sus jugadores desde el costado del campo y comenzó a evaluar al equipo que deberá conducir a partir de ahora.

Este fue el primer partido "amistoso" entre estos dos equipos desde el 2008, pero no tuvo nada de amable. Hubo un leve enfrentamiento en el primer tiempo antes de que la tranquilidad regresara en el campo.

Se trata de los dos mejores equipos de la Concacaf y se trata de una acalorada rivalidad donde quiera que se encuentren.

México ha vencido a Estados Unidos en sólo dos ocasiones en territorio estadounidense desde el 2000, pero ambas fueron en las dos últimas finales de la Copa de Oro.