El déficit presupuestario de Estados Unidos superó la cifra de un billón de dólares por tercer año consecutivo, agregando presión al Congreso y a la Casa Blanca para que avancen más en un plan a largo plazo para disminuir el creciente desequilibrio.

El Departamento del Tesoro dijo el miércoles que el déficit hasta julio totalizó 1,1 billones de dólares. Hace tres años, ese nivel habría sido un récord al alza para el año completo.

El déficit de este año está en curso de exceder la cifra del año pasado, de 1,29 billones de dólares, pero es probable que no llegue a la cifra máxima de 1,41 billones establecida en el 2009.

Para los 10 primeros meses del presupuesto anual, el gasto se ha incrementado 2,4%, mientras que el ingreso ha aumentado 8%. Esa es una señal que más gente está trabajando y pagando impuestos, aunque la tasa de desempleo sigue siendo alta, de 9,1%.

Desequilibrios récord en el presupuesto han obligado al presidente Barack Obama y al Congreso a crear un comité de legisladores de 12 miembros con la tarea de reducir la cifra roja en 1,2 billones de dólares en el plazo de una década. Si el panel no logra ponerse de acuerdo en un plan para el Día de Acción de Gracias — en la cuarta semana de noviembre_, entrarían en efecto inmediatamente recortes de gasto generalizados.

El comité fue una parte crucial del acuerdo de dos etapas forjado la semana pasada que permitió al gobierno aumentar su límite de endeudamiento. La primera etapa del mismo recortaría el gasto en 917.000 millones de dólares en 10 años. La segunda etapa entraría en efecto después de que el Congreso apruebe las recomendaciones del comité.

Pero el acuerdo por 2,1 billones de dólares se quedó corto con respecto al recorte de cuatro billones de dólares que según Standard & Poor's se requiere para lograr un plan creíble sobre el déficit. Como resultado de ello, S&P degradó la calificación crediticia del gobierno estadounidense del nivel máximo de AAA a AA+.

Una repercusión política negativa sobre los déficit permitió a los republicanos obtener el control de la Cámara de Representantes en las elecciones del año pasado. Ambos partidos dicen que están comprometidos en reducir los déficit; pero los republicanos se oponen a incrementos fiscales y los demócratas están en contra de recortes grandes en programas sociales, como la Seguridad Social y Medicare.

Antes del 2009, el déficit presupuestario nunca se había acercado a un billón de dólares en un solo año.