El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, instó hoy a una concertación de todos los sectores de la sociedad, aunque no dejó de criticar a la prensa y a la oposición en su informe anual a la Nación presentado ante la Asamblea Nacional.

Ante una audiencia en la que se notó la ausencia de opositores, Correa dejó en claro que sus intenciones de transformar el país van en serio y también que mantiene su ofensiva contra la prensa crítica, que hoy le reclamó en primera plana de cinco diarios "Por la libre expresión".

El presidente no descartó la posibilidad de volver a convocar consultas populares como las de mayo pasado para aprobar asuntos importantes para el Estado, así como la denominada "muerte cruzada", que le permitirá disolver el legislativo y convocar elecciones anticipadas, a las que él podría presentarse.

Tampoco desaprovechó la oportunidad para criticar a la prensa que cuestiona su gestión, a la que suele calificar como "corrupta y mediocre" y a la que acusa de ser un poder fáctico reticente a los cambios que se dan en el país.

Pese a ello, admitió que para la transformación "radical, profunda y rápida" que lleva adelante a través de su "revolución ciudadana" requiere de otros actores sociales y por ello convocó a una concertación nacional con sectores progresistas.

Su propuesta, sobre todo, se refirió a sus antiguos aliados indígenas, a los trabajadores y a "empresarios honestos", pues dio por sentado que con otros sectores opositores "será imposible dialogar".

Además de aludir a la posibilidad de nuevas consultas populares como la que ganó el pasado 7 de mayo, mencionó que está dispuesto a someter su voluntad al pueblo, si la oposición frena las leyes que requiere su proyecto.

"No tememos irnos a la casa", pues "sólo tememos defraudar al pueblo ecuatoriano", dijo Correa al señalar que los ejes de su "revolución ciudadana" se sustentan en la "seguridad ciudadana", la "reforma judicial" y la "reforma del Estado".

Esos pilares son la base de su gestión que también busca cambiar las relaciones de poder en el país, añadió el mandatario, que recordó la gesta del 10 de agosto de 1809 en Quito, fecha considerada como "El Primer Grito de la Independencia" colonial en el continente.

En la actualidad "llegaremos a la libertad a través de la justicia", mencionó Correa.

Sus palabras más duras fueron para la prensa.

En Ecuador y en América Latina "se ha producido la privatización abusiva de la opinión pública, que ha sido secuestrada por algunos negocios dedicados a la comunicación", afirmó.

El presidente opinó que debe abrirse un debate sobre el rol de la prensa y propuso reflexionar sobre varios aspectos que para él son claves para regular los abusos de ciertos medios de información.

"¿Debe ser la prensa un contrapoder del Gobierno, como ellos mismos se definen cuando les conviene?" y "¿Cuál es el contrapoder contra el mayor poder fáctico de América Latina, que es la prensa?", fueron dos de las interrogantes planteadas por el gobernante.

Sin embargo, dijo que "el debate de fondo es si los medios de comunicación deben o no participar en política" y remarcó que ciertos medios "sólo son contrapoder de ciertos intereses políticos, de otros son descarados cómplices".

Criticó la discrecionalidad que tiene las empresas de comunicación para difundir sus contenidos y censuró que los medios se escuden en la tolerancia para justificar sus excesos.

"Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión", incluido el presidente del país, añadió Correa, quien opinó que es un absurdo reclamar tolerancia en América Latina, que lo que requiere es "la verdad".

Para él, América Latina ha sido muy tolerante con la corrupción y los abusos y por ello convocó a los pueblos de la región a tener "tolerancia cero contra las mentiras".

Al finalizar su intervención, Correa pronunció algunas frases en quichua y dijo que es el "tiempo de soñar, de construir" y convocó a sus compatriotas a "no tener miedo, a tener fe" y a salir adelante, incluso ante el colapso de los modelos neoliberales en el mundo.

Además de Correa y del vicepresidente Lenin Moreno hablaron hoy ante la Asamblea Nacional los principales ministros ecuatorianos para explicar los logros y retos del Gobierno.

Los ministros ofrecieron datos como un crecimiento económico del 8,62 % en el primer trimestre, una reducción del índice de desempleo al 5 % y una inversión acumulada en sectores estratégicos, principalmente minería, de 10.000 millones de dólares.