El apoyo a los estudiantes chilenos que exigen una reforma educativa se extendió el miércoles a la capital uruguaya, donde unos 3.000 jóvenes marcharon por el centro de la ciudad para expresar su solidaridad con el movimiento estudiantil.

La policía dispuso un operativo de seguridad especial para evitar episodios de violencia y se colocaron vallas en la legación diplomática chilena para impedir el acceso.

"Y va a caer la educación de (Augusto) Pinochet", entonaban los manifestantes, quienes reclamaban educación gratis en la nación transandina.

La marcha, que la que intervinieron incluso varios centenares de jóvenes chilenos, coincide con la realización en Uruguay de un encuentro estudiantil con representantes de varios paíes de América Latina y el Caribe.

La organización de la protesta estuvo a cargo de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU).

Paul Floor, secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), dijo a la prensa que "esta marcha demuestra que no estamos solos y que el movimiento latinoamericano estudiantil está unido".

En la víspera también hubo una manifestación que llegó hasta la embajada chilena en Buenos Aires, donde cientos de personas respaldaron las demandas de los los estudiantes de Chile y algunos pintaron consignas en la fachada de la sede diplomática.