Las remesas que los nicaragüenses residentes en Estados Unidos envían a sus familias en el país pueden disminuir, ante la incertidumbre que ha causado la rebaja en la calificación del crédito soberano del país norteamericano, advirtió hoy un analista de la Bolsa de Valores de Nicaragua.

La rebaja en la calificación del crédito de los Estados Unidos puede significar más desempleo en ese país y, por tanto, "menos remesas" a Nicaragua, dijo a periodistas Raúl Amador, especialista en mercados internacionales del Puesto de Bolsa Invercasa.

El total de remesas familiares recibido por los nicaragüenses durante el primer semestre de 2011 alcanzó los 433,4 millones de dólares, 9 por ciento más en relación al mismo período del año pasado, cuando se captó 397,3 millones de dólares, según cifras oficiales.

El Gobierno sandinista prevé que las remesas familiares en 2011 alcancen los 850 millones de dólares, superior a los 822,8 millones de dólares recibidos el año pasado, la cifra más alta de las últimas dos décadas.

Las remesas son enviadas mayoritariamente de EE.UU. (unos 600 millones de dólares) y de Costa Rica (cerca de 200 millones de dólares), donde vive alrededor de un millón de nicaragüenses, según diversas fuentes.

No obstante, la posible caída en las remesas puede ser contrarrestada con un eventual repunte en las exportaciones de oro y un ahorro en la factura petrolera, agregó el especialista.

Según Amador, el alto precio del oro en el mercado internacional dejará ingresos adicionales por 20 millones de dólares en ventas al exterior de ese producto, aún exportando los mismos volúmenes que el año pasado.

El oro es el tercer principal producto de exportación de Nicaragua.

"Otra ventaja es que el precio promedio del petróleo en el mercado internacional está cayendo, lo cual significaría unos 40 millones de dólares anuales menos en la factura petrolera de Nicaragua", que es importador de crudo, estimó.

Admitió, sin embargo, que el precio del café, el principal producto de exportación de Nicaragua, también viene a la baja, lo cual puede repercutir en la economía nicaragüense, que exporta más del 30 por ciento de sus productos a Estados Unidos.