Lanzada por internet en medio de la caída histórica de los mercados financieros, la colaboración entre Jay-Z y Kanye West se regodea en los que ellos llaman el "rap de lujo". Dos de los artistas más grandes de hip hop nos dicen en rima que incluso en medio de esta economía, ellos pueden comprar obras de arte, alta costura e incluso electrodomésticos alemanes de la más alta calidad.

Sin embargo, si se puede perdonar a estos titanes del rap por insistir en mencionar los nombres de Mark Rothko, Dries Van Noten y Miele, el álbum "Watch The Throne" tiene más que ofrecer. Su exaltación de la vida lujosa está intercalada con arrepentimientos, soledad y tristes fragmentos de comentario social.

Al igual que el elogiado solo de West el año pasado, el titulo del álbum revela tanto su jactancia como su paranoia, su orgullo como sus sentimientos ocultos. Los artistas parecen decir, "obsérvanos en la cima pero entiendan que no siempre nos gusta lo que vemos desde aquí, tanto cuando miramos afuera como por dentro".

"Murder to Excellence", una canción en dos partes que cambia de ritmo por la mitad, encapsula el tema. West empieza citando una línea vieja de Jay-Z — "I'm from the murder capital, where they murder for capital" (Soy de la capital del asesinato donde asesinan por capital) — para condenar la violencia entre los negros en Chicago, la ciudad donde creció. Luego, Jay-Z describe su ascenso a la "nueva elite negra" junto con Will Smith y Oprah Winfrey: "Only spot a few blacks the higher I go ... that ain't enough. We gon' need a million more" (Solo veo algunos negros mientras más asciendo ... no es suficiente. Vamos a necesitar un millón más).

El aislamiento está presente por toda la canción "Welcome to the Jungle", producida por Swizz Beats, en la cual West bebe para olvidarse de sus problemas: "Just when I thought I had everything, I lost it all. So que sera. Get a case of Syrah, let it chase the pain" (Justo cuando pensé que lo tenía todo, lo perdí. Entonces, qué será. Consigue un cajón de Syrah y deja que ahuyente el dolor). Jay-Z se coloca en la situación de otros músicos en sus momentos más difíciles, haciendo una conexión entre Eminem, Michael Jackson, Pimp C, 2Pac y otros a través de coplas rimadas codificadas que merecen ser escuchadas varias veces.

"New Day", producida por RZA, es aún más adusta, con homenajes a hijos que ambos artistas podrían tener a futuro. Acompañado por el tintineo de un piano y una muestra de Nina Simone, West se castiga por sus errores, que van de las mujeres que ha escogido a su participación en la teletón después del Huracán Katrina: "I'll never let my son have an ego" (Nunca dejaré que mi hijo tenga un ego). Jay-Z es aún más directo: "Sorry Junior, I already ruined ya, 'cause you ain't even alive, paparazzi pursuing ya" (Perdoname Junior, ya te dañé porque todavía no has nacido y los paparazzi te persiguen).

El público podría pensar, "Ay, pobres raperos millonarios. Vayan a lloran con su champaña Armand de Brignac a sus fiestas en los yates". Sin embargo, este tipo de intimidad y honestidad no es fácil y no aparece con suficiente frecuencia en el hip hop comercial.

West, con sus intensas revelaciones personales, ha sacudido el a veces distante Jay-Z, al igual que la primera vez que los dos artistas trabajaron juntos en el clásico "The Blueprint" de 2001.