El primer ministro británico, David Cameron, presidirá hoy una reunión del gabinete de crisis denominado Cobra, tras una tercera madrugada de violencia en Londres, que se ha propagado a otras ciudades inglesas como Birmingham, Liverpool, Manchester, Nottingham, Leeds y Bristol.

Hasta el momento, "más de 400 personas" han sido detenidas en la capital y se han presentado cargos contra 69, según los últimos datos aportados hoy por Scotland Yard.

La magnitud de estos disturbios ha obligado al jefe del Ejecutivo a adelantar el regreso de sus vacaciones en la Toscana, donde se encontraba con su familia desde finales de julio.

Cameron llegó de madrugada al número 10 de Downing Street, su despacho y residencia oficial, y se reunirá esta mañana con la ministra de Interior, Theresa May, y con el comisario de Scotland Yard, Tim Godwin, antes de presidir el Comité Cobra, según una fuente oficial.

El líder tory había sido criticado por seguir de vacaciones mientras la capital británica llevaba tres días de altercados, en los que han ardido edificios, vehículos y comercios en barrios del norte, este y sur de Londres y se han producido incontables saqueos.

La policía desplegó la pasada madrugada a otros 1.700 agentes en Londres, donde ya son más de 6.000 los efectivos que tratan de atajar la violencia.

Según la BBC, tres personas fueron arrestadas hoy como sospechosos de intento de asesinato en un incidente en el que un agente resultó herido en el barrio de Brent cuando trataba de detener a los supuestos saqueadores.

Las estaciones de metro, que habían sido cerradas por los disturbios, reanudaron hoy sus servicios aunque la policía mantiene un cordón en una entrada a la de Ealing Broadway.

En Birmingham, cien personas fueron detenidas después de que grupos de jóvenes arrasaran la zona comercial, destrozaran escaparates y saquearan las tiendas, según la cadena pública.

En esa ciudad, la policía confirmó que los vándalos prendieron fuego a una comisaría, mientras en Manchester se han denunciado daños a vehículos y en Liverpool unos 200 jóvenes camuflados con pasamontañas o capuchas provocaron altercados.

También Bristol, al sur del país, sufrió brotes de violencia en los que participaron unas 150 personas.