La nadadora estadounidense Diana Nyad dijo el martes que renunció a cualquier otro intento por cruzar las aguas desde Cuba a la Florida, horas después de terminar su segundo intento de establecer un récord de nado entre ambos puntos.

Debido a los fuertes vientos, las corrientes y problemas de salud, la decepcionada nadadora de larga distancia detuvo su trayecto después de 29 horas, casi a la mitad de su recorrido.

Nyad, de 61 años, salió de Cuba el domingo pero dijo que problemas de asma y un dolor de hombro contribuyeron en la decisión de dar por terminado su segundo intento en 33 años de cruzar a nado el Estrecho de Florida.

"Este era un verdadero sueño. Durante dos años me imaginé caminando en esa orilla, y deseaba ese momento más que nada", dijo Nyad después de que su bote de apoyo atracó en Cayo Hueso.

Los médicos usaron inhaladores y varios medicamentos para tratar de abrir sus pulmones mientras nadaba, pero la experimentada nadadora dijo que se hallaba "falta de oxígeno y en el trayecto perdí fuerza".

Nyad dijo que mientras el mar se encrespaba cada vez más y su estado de salud empeoraba, su sueño de terminar el recorrido era tan fuerte que se prometió nadar "de perro" hasta la meta de ser necesario. Sin embargo, para la medianoche, experimentó temblores y ataques de asma.

"Creo que voy a tener que ir a la tumba sin poder nadar de Cuba a Florida", dijo a la cadena de noticias CNN.

Elaine Lafferty, quien está en el bote que acompaña a la atleta, según el blog de Nyad, escribió en Twitter: "Se terminó".

Lafferty agregó que la "combinación de factores fueron demasiados para seguir de forma segura".

Añadió que los fuertes vientos fueron parte de la razón por la que la atleta de 61 años detuvo su trayecto.

Según el mensaje en Twitter, Nyad fue sacada del agua en la madrugada después de nadar 29 horas. Su objetivo era nadar 166 kilómetros (103 millas).

"Fue muy difícil. Ni siquiera podía nadar. No podía ser la nadadora que soy. Sufrí un severo ataque de asma durante 11 horas: daba diez brazadas para luego recostarme de espalda y jadear. Sentía un dolor tan fuerte en mi hombro derecho que se hizo tan insoportable en cada brazada que di a partir de la tercera hora hasta la trigésima, que hacía muecas de dolor", dijo.

La fuente agregó que ella decidió por sí sola dejar de nadar después de darse cuenta de "las condiciones con vientos de 5 a 10 nudos y corrientes menos que ideales".

El lunes, el equipo de Nyad había reportado que estaba avanzando hacia el Estrecho de Florida a pesar de las quejas físicas.

Nyad esperaba terminar su recorrido en la punta sur de Cayo Hueso, después de unas 60 horas de nado.

Su deseo era desafiar a la naturaleza y la edad, poner su granito de arena en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, además de lograr una hazaña deportiva.

De haberlo logrado habría sido la primera persona en cruzar el estrecho sin la ayuda de una jaula a prueba de tiburones, confiando sólo en la tecnología y buzos que ahuyentaran a los depredadores con aletas.

Bronceada y pecosa por las prolongadas horas entrenamiento en mar abierto del Caribe, la estadounidense expresó confianza de cumplir con su cometido antes de comenzar su travesía poco antes de que se pusiera el sol el domingo. En ese momento el viento y las aguas en calma como un plato eran las condiciones perfectas para lograr su hazaña.

Desafiar la naturaleza y la edad, poner su granito de arena en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos además de lograr una hazaña deportiva, es el propósito de Nyad.

"Siento que la adrenalina está corriendo, el mar está como un plato, tengo confianza en mí y en mi equipo, creo que este es mi día", comentó Nyad el domingo, poco antes de tirarse al agua.

Vestida con un traje de baño negro, un gorro azul y espejuelos negros, Nyad se cubrió el cuerpo con una grasa protectora antes de salir al Atlántico en un punto de la costa norte de Cuba, cerca del Club Náutico de la Marina Hemingway.

El 13 de agosto de 1978, Nyad se lanzó al Atlántico con la misma meta pero renunció agotada tras recorrer unos 121 kilómetros (76 millas) en cerca de 42 horas.

Sin embargo en aquel entonces la nadadora sí iba en una jaula que la protegía de los tiburones. En esta ocasión la acompañaban cuatro buzos y dos canoas con dos barras eléctricas para espantar a los tiburones, explicó Nyad. "No tenemos armas, no vamos a matar a los tiburones, sólo queremos alejarlos", dijo.

En 1979, la nadadora estadounidense festejó su trigésimo cumpleaños nadando 165 kilómetros (102 millas) desde la costa Bimini en Bahamas hasta la Florida en 27 horas y 30 minutos, también sin jaula protectora.

"Quiero romper esa marca, nadar unas 103 millas (166 kilómetros) en unas 60 horas, según las corrientes del mar", dijo Nyad quien cumplirá 62 años el 22 de agosto.

La extrovertida estadounidense comentó que también "quiero demostrar que con mi edad tengo mucha vida, mucha vitalidad, y después de los 60 años no es tarde para hacer grandes cosas".

Nyad llevaba dos años entrenando en la isla San Martín, en el Caribe, entre 8 y 15 kilómetros cada dos días para prepararse.

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En internet:

Página de Diana Nyad: http://diananyad.com/