En cumplimiento de una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado colombiano pidió perdón público el martes por el asesinato en 1994 de un senador izquierdista, en un acto sin precedentes en la historia de esta nación andina.

"En nombre del Estado de Colombia, en representación del gobierno nacional y en mi condición de ministro del Interior y de Justicia, deseo expresar un perdón público por el crimen cometido contra el senador (Manuel) Cepeda Vargas", dijo el titular del Interior Germán Vargas al hablar en una sesión conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado.

El asesinato del senador fue cometido "desde el Estado mismo...(y) un Estado como el nuestro no debe ni puede permitir la repetición de hechos similares", añadió.

"Quienes hoy hacemos las veces de voceros del Estado colombiano, repudiamos cualquier acción violenta contra un ciudadano y aun más, cuando ésta es cometida con participación o consentimiento de agentes estatales", aseguró Vargas.

La curul de Cepeda Vargas lució decorada con los colores de la bandera de Colombia, amarillo, azul y rojo, y una ramo de rosas amarillas. El senador fue baleado el 9 de agosto de 1994 por pistoleros que lo interceptaron cuando salía en auto de su residencia, en el oeste de Bogotá, rumbo al Congreso, en el centro.

El representante a la Cámara, Iván Cepeda, hijo la víctima, dijo en la ceremonia que la petición oficial de perdón era "un acto que renueva la esperanza en que Colombia podrá poner fin al prolongado conflicto armado que destruye al país" desde hace más de cuatro décadas.

"No es legítimo matar comunistas ni conservadores ni liberales. No es legítimo matar a nadie por sus convicciones políticas. Esa es la verdadera lección que debemos aprender como parte de un proceso de civilización política", añadió Cepeda hijo.

"En nombre de mi familia, en mi calidad de defensor de derechos humanos y de representante a la Cámara, acepto esta petición de perdón como signo de un tiempo nuevo en Colombia", agregó el congresista.

El senador del Partido Liberal Juan Manuel Galán, hijo del líder liberal Luis Carlos Galán, asesinado en 1989 a manos de narcotraficantes y con presunta colaboración de agentes del Estado, dijo que la ceremonia de pedir perdón era "un paso adelante en la reconciliación".

"Pero el Estado no se debe quedar en admitir su responsabilidad frente a estos hechos, sino que debe garantizar, dentro de sus instituciones, que se haga justicia y que haya verdad para las víctimas", añadió el senador a reporteros en el Congreso al recordar que por el caso de su padre aún no hay una versión clara.

Distintos gobiernos en el pasado y la actual administración de Juan Manuel Santos han pedido perdón por la ocurrencia de masacres, por ejemplo, "pero es la primera vez que en un caso de un magnicidio político, del asesinato de un miembro de la izquierda...en cumplimiento de una orden de un tribunal internacional, se realiza un acto de esta naturaleza", según dijo temprano Cepeda hijo en entrevista telefónica.

El 26 de mayo del 2010 la Corte Interamericana condenó a Colombia por el asesinato de Cepeda, del partido Unión Patriótica (UP), a manos de paramilitares y militares.

Al menos dos suboficiales del ejército fueron condenados a 40 años de prisión por ese crimen, aunque sólo pagaron 10 años, de acuerdo con Cepeda hijo. En mayo último, la Fiscalía General pidió detener a José Miguel Narváez por haber incurrido presumiblemente en el delito de "homicidio agravado en calidad de determinador" o autor intelectual del asesinato de Cepeda.

Narváez, quien fue subdirector del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) o policía secreta colombiana de mayo a octubre de 2005, ya estaba detenido desde agosto del 2009 por otra investigación sobre un escándalo de espionaje desde el DAS. Narváez niega cualquier responsabilidad en los dos casos.

El Estado colombiano reconoció hace más de un año su responsabilidad en la muerte de Cepeda, pero faltaba el acto público de pedir perdón.

Unos 3.000 dirigentes de la Unión Patriótica, partido nacido de un acuerdo de paz del gobierno con las FARC, fueron asesinados en los 80 e inicios de los 90.

Una tregua entre la entonces administración del presidente Belisario Betancur (1982-1986) y las FARC terminó en 1984 tras varios de los asesinatos y que llevaron eventualmente a la extinción del partido.

Cepeda hijo, quien es miembro del izquierdista partido Polo Democrático Alternativo, agregó además que con el acto de la jornada se cerraba una larga búsqueda de establecer la verdad en el caso de su padre, pero restaba esa verdad para las otras familias de miembros de la UP.