El representante en Bolivia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Denis Racicot, respaldó el martes a los indígenas que tienen una controversia con el gobierno de Evo Morales por la construcción de una carretera que atravesará por el corazón de una reserva ecológica.

Racicot dijo que el gobierno "debe trabajar con las personas afectadas para obtener su consentimiento libre y previo" y aseguró que el resultado de ese consenso "debe ser de cumplimiento obligatorio" para las partes.

El delegado habló en La Paz en un acto con motivo del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas.

Racicot aconsejó al gobierno boliviano "desarrollar nuevas medidas para hacer efectivo el derecho a la consulta también en otros ámbitos, ya que únicamente en materia de hidrocarburos se desarrolló una legislación".

Morales autorizó la construcción de una carretera de 300 kilómetros que unirá los valles andinos con la amazonia y cortará por la mitad el Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) en el centro del país de 12.000 kilómetros cuadrados, hogar de las etnias Yuracaré, Chimán y Trinitaria y de una diversidad de vida silvestre.

Los indígenas se oponen a la ruta porque temen perder su modo de vida tradicional basado en la caza, pesca y una agricultura de autoconsumo, dijo el dirigente Adolfo Moye, pero el vicepresidente Alvaro García calificó de "exagerado" que los opositores aleguen que la ruta destruirá el bosque.

Morales, que el martes de encontraba de viaje hacia China, ha dicho antes que la carretera es vital para integrar y desarrollar a zonas aisladas y anunció que se hará la consulta para mitigar el impacto ambiental pero que de todas maneras se construirá la ruta.

El proyecto le ha ganado duros cuestionamientos a Morales y a su discurso ecologista de defensa de la Madre Tierra. El gobierno de Brasil, financista de la obra con un crédito 415 millones de dólares dijo, a través de su embajador Marcel Biato, que los desembolsos se harán cuando haya acuerdos con las comunidades nativas.

Pero tres ministros de Morales quedaron plantados el martes ante la negativa de los indígenas de asistir a un diálogo convocado por el gobierno.

El presidente de la Central de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), Adolfo Chávez, dijo que la negociación se hará cuando comience una marcha de casi mil kilómetros que los originarios se proponen iniciar contra el gobierno el 15 de agosto desde las tierras bajas hasta La Paz.