El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aplaudió hoy la decisión del presidente de EE.UU., Barack Obama, de prohibir la entrada al país a los violadores de DD.HH., al considerar que fortalecerá la capacidad de su Gobierno para "prevenir genocidios y otros crímenes en masa atroces".

Ban calificó de "iniciativas prometedoras" el establecimiento por parte del Gobierno de Obama de un comité para la Prevención de Atrocidades y otras nuevas medidas para poner fin a la impunidad y la revisión de las políticas y capacidades de EE.UU. en derechos humanos, aseguró su portavoz, Martin Nesirky, en un comunicado.

"Si la responsabilidad de proteger los Derechos Humanos va a ser plenamente operativa, los solemnes compromisos asumidos por los Estados miembros de Naciones Unidas deberán ajustarse con medidas innovadoras y sostenidas a nivel nacional", añadió el máximo responsable de la ONU.

Obama emitió el pasado 4 de agosto una proclama que prohíbe la entrada al país a quienes violen gravemente los derechos humanos, y la creación de un comité para la Prevención de Atrocidades que empezará a funcionar en un plazo de 120 días y tendrá como misión facilitar que EE.UU. pueda impedir actos de violencia a gran escala.

Ban también se mostró "alentado" por iniciativas de otros Estados miembros, como el establecimiento por parte de Costa Rica, Dinamarca y Ghana de una red en diferentes capitales para prevenir atrocidades en masa, y los planes de Argentina, Suiza y Tanzania de celebrar una serie de conferencias regionales para combatir el genocidio.

Según la proclama de Obama, que entró en vigor de forma inmediata, la decisión de prohibir la entrada a los sospechosos de violar los derechos humanos corresponderá al Departamento de Estado, aunque se reserva el derecho de incluir excepciones por razones de seguridad nacional.

"El respeto universal a los derechos humanos y el derecho humanitario y la prevención de atrocidades en el mundo promueve los valores de EE.UU. y los intereses fundamentales de nuestro país, al contribuir a garantizar la paz, promover el Estado de Derecho y combatir la delincuencia", indicó entonces el mandatario.

El presidente Obama apuntó en la proclama que "66 años después del Holocausto judío y 17 después de (la guerra civil en) Ruanda, Estados Unidos aún carece de un marco político exhaustivo y de un mecanismo para prevenir y responder a las atrocidades masivas y al genocidio".

El Gobierno estadounidense también se comprometió a revisar en el plazo de cien días su "inventario" de herramientas diplomáticas, económicas y políticas para impedir la violación de los derechos humanos, de manera que se puedan diseñar políticas de respuesta y prevención más adecuadas.