Tras la desilusión en la final de la Copa de Oro que causó el despido del técnico Bob Bradley, la selección estadounidense buscará la revancha el miércoles ante México en un amistoso que será el debut del entrenador alemán Jurgen Klinsmann.

Al mando de Bradley, Estados Unidos llegó el año pasado a los octavos de final del Mundial de Sudáfrica. Pero en la final del torneo de la CONCACAF en junio, desperdició una ventaja de dos goles para terminar cayendo 4-2 ante los mexicanos. Esto selló el destino del entrenador.

A pocos días de haber asumido y tras las primeras prácticas, Klinsmann aseguró que se siente optimista por la actitud de sus jugadores y el talento que tiene a disposición.

Debutar tan pronto después de ser contratado no será fácil, dijo, pero lo entusiasma.

"Tenemos muchas preguntas que responder en los próximos dos meses", dijo.

Algunas respuestas podrían llegar el miércoles en el estadio Lincoln Financial Field, de los Eagles de Filadelfia del fútbol americano, en un encuentro para el que ya se vendieron más de 25.000 entradas.

Se espera que Klinsmann, ex estrella de la selección alemana, le dé un impulso nuevo a una selección que ha tenido resultados mediocres en los últimos tiempos. Desechó oportunidades de entrenar equipos europeos u otras selecciones para poder quedarse en Estados Unidos, donde vive en California, y enfrentar el desafío de revertir la actualidad del seleccionado.

"Tras un par de días, estoy muy impresionado con estos muchachos", dijo.

Klinsmann entrenó con una docena de jugadores el domingo y recién el lunes tuvo su primera práctica a plantel completo.

El astro Landon Donovan dijo que se sintió motivado por el mensaje del nuevo timonel.

"Jurgen tiene una energía muy positiva y es contagiosa", dijo. "Creo que los muchachos ya lo tomaron bien. En cuanto a táctica y estilo y la manera en que jugamos, eso va a llevar un tiempo".

Algunos de los mejores jugadores de Estados Unidos, como Donovan, Carlos Bocanegra, Steve Cherundolo y Clint Dempsey, se están poniendo veteranos y la selección de Bradley no logró desarrollar suficientes nuevos talentos. La derrota en la Copa de Oro fue tomada como otra señal de que el equipo se había estancado.

El mediocampista Michael Bradley dijo que su padre — a quien ya se menciona como candidato a dirigir a Egipto — se tomó el despido de manera profesional.

"Es parte del juego", dijo el jugador. "Nadie hubiera esperado que se quedara ahí veinte años. Eso se sabe desde el principio. Mi papá, más que nadie, sabía eso. El siempre estuvo comprometido a trabajar lo más posible y hacer todo lo posible para ayudar a la selección mientras estuviera ahí".

El partido será el primer amistoso entre los grandes rivales de América del Norte desde 2008, pero ninguno se lo tomará como tal.

México sólo le ha ganado a Estados Unidos en su territorio dos veces desde 2000, pero esas victorias fueron en las últimas dos finales de la Copa de Oro, en 2009 y 2011.

"Les vamos a dar pelea", prometió Klinsmann.