Soldados filipinos mataron a tres combatientes de Abu Sayyaf, en un enfrentamiento armado con los milicianos ligados a al-Qaida acusados de matar a siete infantes de marina y de herir a otros 26 en una reciente batalla, informaron autoridades el lunes.

El general Arturo Ortiz informó que un soldado resultó herido en la breve pero feroz enfrentamiento del domingo con unos 30 hombres armados de Abu Sayyaf en el poblado de Patikul en las montañas de Sulu, una provincia del sur.

Los soldados habían estado peinando el área de la jungla en busca de extremistas que mataron a siete marines en un enfrentamiento el 28 de julio, incluyendo dos que fueron decapitados.

Un militar filipino reportó que los milicianos se retiraron y abandonaron a un combatiente muerto cerca de la villa Bungkaong, en Bungkaong, el domingo temprano. Otros dos insurgentes perecieron pero sus cuerpos no fueron recuperados.

Enojado, el presidente Benigno Aquino III ordenó al ejército cazar a los militantes involucrados en el enfrentamiento de julio. Al menos 13 extremistas murieron en esa batalla.

Las ofensivas militares filipinas respaldadas por entrenamiento e inteligencia de Estados Unidos han debilitado a Abu Sayyaf, que está en la lista de Washington como grupo terrorista, pero permanece como una amenaza clave para la seguridad.

El grupo ha sido notorio por los ataques con bombas, secuestros y decapitaciones en las últimas dos décadas.

El jefe militar Eduardo Oban dijo el lunes que mientras las decapitaciones verdaderamente han "desmoralizado y devastado por nuestra parte, nunca nos dejaremos caer en este salvajismo sin sentido sólo para emparejarnos con nuestros enemigos".

Las agresiones a los derechos humanos han permanecido como una preocupación, pero ahora son un problema aislado en el fuerte ejército de 120.000 integrantes, que ha adoptado salvaguardas contra las violaciones, dijo Oban.