Irán debe aplazar el arranque de su primera planta nuclear de energía eléctrica debido a las exigencias de dinero de Rusia que la está construyendo, afirmó el lunes un legislador iraní.

La revelación hecha por Asgar Jalalian, miembro de un comité especial sobre la planta en el parlamento, refleja las persistentes dificultades que ha enfrentado Irán para seguir adelante con su controversial programa nuclear.

La planta de 1.000 megavatios que se construye en la puerto sureño de Bushehr ha padecido varias demoras que se suman a la presión constante que enfrenta Teherán por parte de Estados Unidos y sus aliados, convencidos de que el programa está orientado al desarrollo de armas nucleares. Irán asegura que el programa es para usos pacíficos, como la generación de energía.

La empresa rusa Rosatom se encarga de la construcción de las instalaciones y se preveía que concluyera en 1999, cuatro años después de que empezó la construcción con un valor de 1.000 millones de dólares.

Jalalian, en declaraciones publicadas por el diario reformista Aftab, responsabilizó a los socios rusos de las recientes demoras. Dijo que el comité especial ha determinado que la fecha límite establecida para la inauguración de la planta a finales de agosto no se cumplirá y que enviaron su reporte al parlamento.

"Creemos que los rusos no están siendo honestos ... sobre la planta", dijo Jalalian. Pidió a los funcionarios iraníes que revisen los términos del acuerdo mediante "conversaciones transparentes y firmes".

El portavoz de Rosatom, Sergei Novikov, dijo que la compañía no tenía comentarios sobre el asunto.

Jalalian aseguró que Irán ha pagado ya al menos el doble del costo proyectado de la construcción, y que se ha pedido una nueva cantidad de dinero.