El festival cubano "Rotilla", considerado la gran fiesta "rave" de la isla, fue sustituido este fin de semana por las autoridades con un grupo de conciertos de verano, después de que sus organizadores denunciaron en julio que el Gobierno había "secuestrado" el evento.

Estaba previsto que la edición 2011 del "Rotilla" se realizara del 5 al 7 de agosto en la playa de Jibacoa, situada a unos 57 kilómetros de La Habana en la provincia de Mayabeque, pero en su lugar y en la misma fecha las autoridades convocaron a las nuevas "jornadas de música juvenil Verano en Jibacoa".

El programa de conciertos en la playa, que en su elenco incluye a populares músicos cubanos, fue convocado por la dirección provincial de Cultura de Mayabeque y la oficialista Asociación Hermanos Saíz (AHS), que reúne a escritores y artistas jóvenes del país.

El fundador y director ejecutivo de "Rotilla", Michel Matos, denunció el mes pasado que el Ministerio de Cultura "secuestró" el festival a sus organizadores para realizarlo "desde las instituciones estatales" y dijo que iniciarían un proceso legal en torno al caso.

Matos acusó al Gobierno de "falta de ética" y de "violentar" el concepto original del evento por cambiar el perfil del elenco y empezar a pagarle a los artistas, a los que antes el "Rotilla" convocaba de manera gratuita.

También denunció que se violaron las leyes de derecho de autor y propiedad intelectual por usar el nombre del festival, aunque finalmente la nueva iniciativa musical se divulgó como "Verano en Jibacoa".

Otro reclamo es que nunca recibieron explicaciones oficiales sobre la medida, sino una comunicación "informal" de que el festival sería realizado en los días señalados por el Ministerio de Cultura y sin la participación de ellos.

El "Rotilla" surgió como un "rave" entre amigos en 1998 y con los años se convirtió en un festival gratuito y de magnitud en Jibacoa, donde en 2010 unas 20.000 personas asistieron al evento.

Su concepción era conjugar estilos como la música electrónica, la fusión, el rock y el performance, y promover a parte del arte underground del país, todo ello con el patrocinio de algunas empresas comerciales y embajadas en Cuba y del festival serbio de música "Exit".

Sus organizadores, un grupo independiente de jóvenes vinculados al mundo de la música y el audiovisual, indicaron que desde 2006 trabajaban con el apoyo directo del Gobierno cubano en asuntos logísticos como la seguridad policial y la distribución de agua potable.

Según alegan, en los últimos doce años el festival fue "tolerado" pero no "aceptado" por las autoridades y tuvieron que enfrentarse a varias "crisis".