El recién nombrado ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, aseguró hoy que "no va a reinventar la rueda" al frente de la cartera, tras reunirse con la comandancia de las Fuerzas Armadas del país.

Amorim, quien fue ministro de Exteriores durante los ocho años de Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió en el Palacio de Planalto, sede del Ejecutivo, con el comandante del Ejército, el general Enzo Peri, con el jefe de la Fuerza Aérea, el brigadier Juniti Saito, y el comandante de la Marina, el almirante Julio Soares de Mouta Neto.

Según un comunicado, en la reunión, que duró una hora y 45 minutos participó también, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, José Carlos de Nardi.

El ministro manifestó su intención de ejecutar las directrices de la Estrategia Nacional de Defensa, aprobada en 2008, y expresó que no va a "reinventar la rueda" durante su gestión.

La reunión, que fue calificada de "productiva", tenía el objetivo principal de establecer un primer contacto entre ambas partes para que Amorim pudiera conocer de forma breve las cuestiones más relevantes en el ámbito de actuación de las Fuerzas Armadas, temas relacionados con el presupuesto del sector y la agenda de trabajo.

Previamente, Amorim, diplomático de carrera, almorzó con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, de quien recibió las primeras directrices para el ministerio, se agregó en la nota.

Está previsto que Amorim, cuyo nombramiento fue publicado ayer en el Diario Oficial, jure el cargo a inicios de la próxima semana.

La designación de Amorim llegó el jueves después de que ese mismo día su antecesor en el cargo, Nelson Jobim, renunciara al puesto debido a una polémica entrevista concedida a una revista brasileña en la que descalificó a otros miembros del Gobierno.

Según la prensa brasileña, algunos mandos militares han criticado en privado el nombramiento de Amorim por considerar que su perfil diplomático no es el más indicado para la cartera de Defensa.

De acuerdo con esta versión, en un intento por transmitir confianza en el seno de las Fuerzas Armadas Rousseff se dirigió anoche por separado a los altos mandos militares, a quienes les pidió que mantuvieran "la normalidad institucional".