Las acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la oposición y el desconcierto de los votantes reinan en plena campaña, cuando falta una semana para las inéditas elecciones primarias de Argentina, que definirán los candidatos presidenciales para los comicios de octubre próximo.

El 64,5 % de la población está "poco" o "nada" informado sobre cómo funcionan las primarias del próximo 14 de agosto, de carácter obligatorio, indicó una encuesta de Opinión Pública y Servicios de Mercado (OPSM) divulgada hoy por el diario Página/12.

En tanto, un sondeo de la consultora Opinión Autenticada publicado hoy en el diario Clarín advirtió además que sólo el 16,8 % de los consultados cree que "es muy probable" que vaya a votar, mientras que el 61,9 % dijo que "es probable" que acuda a las urnas durante esta compulsa electoral que se desarrollará por primera vez en el país.

"Más de la mitad de la población no sabe de qué se trata ni que hay que votar el 14 de agosto", apuntó la consultora Graciela Romer, aunque la mayoría de las encuestadoras coinciden en que buena parte de la población sabe que el próximo domingo hay elecciones de carácter obligatorio.

A la confusión que reflejan las encuestas se sumó días atrás la circulación de un correo electrónico que asegura que los electores deben colocar en el sobre de votación las papeletas de todos los candidatos que se desee que compitan en las presidenciales, lo que invalidaría el sufragio.

"No podemos votar varias boletas por cada categoría (cargo). Se puede elegir un solo candidato por categoría", aclararon rápidamente desde el Gobierno.

Los sondeos también coinciden en ubicar a la presidenta argentina y candidata a la reelección, Cristina Fernández, primera en intención de voto con una comodidad que, de mantenerse, le permitiría ganar en primera vuelta las elecciones generales del próximo 23 de octubre.

Una encuesta de Management & Fit difundida por el periódico Perfil sostiene que Fernández lidera la lista con el 41 % en intención de voto, seguida por el candidato de la Unión Cívica Radical (UCR), Ricardo Alfonsín, con el 20 %, y el expresidente Eduardo Duhalde (2002-2003), con el 14 %.

Cada uno de los diez candidatos a jefe de Estado que figuran para las primarias deberán obtener al menos el 1,5 % de los votos válidos para ser habilitados a los comicios presidenciales, lo que equivale a poco más de 300.000 sufragios.

Así lo establece la reforma electoral aprobada en 2009 que incorpora las elecciones primarias con el ánimo de que los votantes elijan a los candidatos, según el Gobierno.

La ley electoral también establece que el Estado debe garantizar el envío de los montos necesarios para la confección e impresión de las papeletas, lo que desató en los últimos días críticas de la oposición por la supuesta falta de fondos.

"A pocos días de las elecciones, aún no nos enviaron las boletas ni nos depositaron los fondos para imprimirlas y difundirlas", advirtió la candidata a gobernadora bonaerense por el Frente Amplio progresista, Margarita Stolbizer.

Sin embargo, portavoces del Ministerio del Interior aseguraron que las demoras se debieron a un problema de transferencias bancarias, pero insistieron en que los montos ya están depositados.

Candidatos opositores también denunciaron en las últimas semanas "trabas" del Gobierno para poder divulgar sus avisos y acusó al Ejecutivo de asignar medios inexistentes para difundir los spots.

"Hay dirigentes políticos que no están a la altura de las circunstancias" y que "extrañan la campaña obscena" para las legislativas de 2009 -que supuso una derrota para el oficialismo- en las que "no hubo igualdad de oportunidades para los candidatos", respondió el ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo.

Los analistas coinciden en que el resultado de esta inédita compulsa, en las que están habilitadas a votar unos 28 millones de personas, marcará una tendencia "clave" con vistas a las presidenciales del 23 de octubre, cuando además se renovará al Parlamento, entre otros cargos electivos.