El presidente Alí Abdulá Salé fue dado de alta de un hospital en Arabia Saudí, informaron el domingo las autoridades en Yemen, más de dos meses después de resultar herido de gravedad en un ataque a su palacio en la capital Saná.

Salé, quien sufrió quemaduras graves en el ataque del 3 de junio, fue dado de alta del hospital en Riad el sábado por la noche y trasladado a una residencia perteneciente a la familia real saudí para que se recupere, señaló la agencia noticiosa SABA.

"El presidente sigue bajo supervisión médica", le dijo un funcionario del gobierno a The Associated Press en Saná. "No sabemos aún cuándo va a regresar al país, pero si Dios quiere será pronto".

El funcionario habló el domingo a condición de preservar el anonimato porque no está autorizado a declarar a la prensa.

Salé dijo el mes pasado durante su primera y única comparecencia pública desde el ataque que se había sometido a ocho operaciones. Su prolongada ausencia de la vista pública alimentó rumores sobre la gravedad de sus heridas.

El sorprendente ataque del 3 de junio mató a 11 guardaespaldas e hirió gravemente a cinco altos funcionarios que rezaban junto con Salé en la mezquita del palacio presidencial. En un principio, el gobierno culpó del ataque a milicias tribales, y después dijo que al-Qaida lo había lanzado.

La ausencia de Salé sólo ha aumentado la incertidumbre y el torbellino en Yemen, donde más de seis meses de protestas en demanda de la salida del presidente han vapuleado la economía y acentuado el desplome de la seguridad en todo el país.

Estados Unidos se ha alejado de Salé, considerado una vez un aliado clave en el combate a la rama de al-Qaida en Yemen. Muchos temen que al-Qaida pueda explotar la inestabilidad en el país para expandir sus operaciones.