El partido estaba liquidado al jugarse minutos de reposición, pero el gol de Adrián Cirigliano fue toda una obra de arte, uno que seguramente se incluirá en la confección de la lista de los mejores tantos del Mundial Sub20.

El volante tomó la pelota al borde del área, dio unas zancadas hacia adelante y enganchó a un zaguero de Corea del Norte para finalmente clavarla al ángulo con un toque en comba. 3-0 para Argentina.

Cirigliano es uno de ocho jugadores en el plantel argentino que disputan el torneo en Colombia que cargan con el estigma de que sus clubes se fueron al descenso en la última temporada.

Ninguno tiene tantos como River Plate, con seis. La debacle de River, concretada a fines de junio en un repechaje, fue la más sonada por ser inédita, además de toda la historia en torno al club argentino con más títulos en la liga local.

Al volante Cirigliano se le suman los defensores Germán Pezzella y Leandro González Pirez; el arquero suplente Rodrigo Rey; y los volantes Roberto Pereyra y Erik Lamela. Este último fue vendido a la Roma de Italia tras el descenso y es el jugador más importante del seleccionado dirigido por Walter Perazzo.

También están Alan Ruiz, mediocampista de Gimnasia y Esgrima de La Plata, que cayó ante San Martín de San Juan en una serie por la permanencia, y el volante Rodrigo Battaglia, cuyo Huracán se fue con descenso directo.

Jugar el Mundial Sub20 les sirve para olvidar las penas. Cuando se les pregunta sobre el tema, las muecas de disgusto son naturales.

"Lo del descenso es un dolor que nunca podré olvidar", dijo Lamela. "Pero con esta selección en este Mundial hemos sabido salir adelante. Nos hemos enfocado en ganar este título, porque sabemos que es una obligación".

"No podemos quedar pensando en eso", indicó Pezzella, el capitán de la selección. "Tenemos esta responsabilidad y al regreso lucharemos para volver a primera".

Un detalle en todo esto es que el técnico que les dirige tuvo el trago amargo de descenso en su época de jugador. Perazzo tenía 19 años cuando su San Lorenzo dijo adiós a la primera división en 1981.

Perazzo suele decir que el descenso es una experiencia que deja una huella imborrable, pero que también ayuda en el desarrollo de los jugadores.

"Todo es parte de un proceso. Son chicos que apenas comienzan y eso los hará más fuertes", afirmó.

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