Kosovo y Serbia han alcanzado, con la mediación de la OTAN, un acuerdo provisional sobre un "modus vivendi" en su tensa frontera común, vigente hasta mediados de septiembre, informaron ambos Gobiernos, aunque persisten dudas acerca del visto bueno de los serbios del norte de Kosovo.

El acuerdo, confirmado primero por Pristina y horas más tarde por Belgrado, prevé que los serbios del norte de Kosovo desbloquearán los pasos fronterizos, que quedarán bajo pleno control de la Fuerza Internacional para Kosovo (KFOR), liderada por la OTAN.

La semana pasada se produjeron en dos pasos fronterizos enfrentamientos entre serbios y policías kosovares.

"Las medidas de reciprocidad continuarán, al igual que el control de la frontera", aseguró el primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, en referencia al veto de Kosovo a la entrada de bienes serbios, que, según Thaçi será respetado plenamente, lo que calificó como "el principal hito del Gobierno (kosovar) desde la declaración de independencia", en 2008.

Una fuente internacional explicó a Efe en Pristina que el acuerdo prevé que los dos puntos fronterizos en disputa permanezcan al menos hasta el 15 de septiembre bajo el control de la KFOR, que ha enviado unos 700 nuevos efectivos a la zona.

Todo vehículo privado, incluidos los autobuses, podrán cruzar la frontera y transportar alimentos.

Sin embargo, todos los bienes comerciales de Serbia seguirán prohibidos, una condición impuesta por el Gobierno kosovar en sus contactos con Belgrado, que contaron con la mediación del comandante de la KFOR, el alemán Erhard Bühler.

"Seguro que el acuerdo tiene fallos, pero proporciona la paz (...) y la estabilización sobre el terreno", declaró el jefe del equipo negociador serbio para Kosovo, Borislav Stefanovic, según la agencia de noticias Tanjug.

La declaración tuvo lugar tras una reunión con los líderes serbios locales, a los que informó de lo pactado.

El acuerdo se refiere a los pasos de Jarinje y Brnjak, en el norte de Kosovo, colindante con Serbia, controlados por la KFOR desde que aumentaron las tensiones en la zona, hace unas dos semanas.

El negociador serbio dijo que en Brnjak estarán desplegados policías kosovares de Zubin Potok (norte de Kosovo), entre ellos 28 serbios y 3 albaneses.

Según Stefanovic, no habrá aduaneros kosovares, unidades especiales de la policía ni símbolos de Kosovo en los dos puestos.

Indicó que vehículos de hasta 3,5 toneladas podrán transitar libremente por los dos pasos, mientras que los más grandes deberán contar con una autorización especial de la Cruz Roja.

"La comunidad internacional desea congelar este asunto tal y como está", señaló el negociador serbio.

El acuerdo estará en vigor hasta el 15 de septiembre, cuando debería reanudarse el diálogo entre Belgrado y Pristina, amparado por la Unión Europea (UE) y que se ha visto en peligro por el aumento de las tensiones en el norte kosovar.

Mientras que los oficiales serbios confirmaron lo pactado, el alcalde de la localidad serbokosovar de Zvecan, Dragisa Milovic, aseguró por la noche que no se desmantelarán las barricadas.

"No vamos a quitar las barricadas. A petición de nuestros ciudadanos, los miembros del concejo municipal van a decidir sobre el destino de las barricadas", dijo Milovic en declaraciones a la agencia "Tanjug".

El alcalde agregó que los serbios del norte de Kosovo "no quieren ir en contra de los intereses del Estado (serbio)" pero "deben pensar en el futuro de sus hijos".

Las tensiones surgieron cuando Pristina envió, el pasado 25 de julio, unidades de policía especial para hacerse con los dos pasos fronterizos, hasta entonces controlados por policías kosovares de etnia serbia, al justificar ese acto en el control de la prohibición de las importaciones serbias.

La crisis se agravó por la violenta respuesta de un grupo de extremistas serbios, que incendiaron y destruyeron el paso de Jarinje, mientras que un policía kosovar murió en un tiroteo con los serbios.