Miles de salvadoreños revivieron hoy la transfiguración de Jesucristo con la tradicional "bajada" en la Catedral Metropolitana, tras participar en la procesión del Divino Salvador del Mundo, el patrono de su país.

Esta ceremonia religiosa, que representa la transfiguración de Jesucristo en el monte Tabor después de que fue crucificado en el Gólgota, se encuadra en la culminación de las tradicionales fiestas agostinas celebradas esta semana en el país centroamericano.

La procesión recorrió varias calles del casco histórico de San Salvador, desde la Basílica del Sagrado Corazón hasta la Catedral Metropolitana, y fue encabezada por el arzobispo capitalino, José Luis Escobar Alas, junto a otros miembros de la jerarquía católica.

El alcalde de San Salvador, Norman Quijano, y otras autoridades también asistieron a "la bajada", que tuvo lugar en el atrio de la catedral.

La estatua del Salvador del Mundo, ataviada con un vestido azul oscuro bordado con hilos blancos y rodeada de flores y helechos, fue cargada durante la procesión por medio centenar de voluntarios que se turnaban por tramos.

Figuras de ángeles y las banderas de El Salvador y del Vaticano también decoraban el andamio que transportaba la estatua, cuyo recorrido fue acompañado por los cánticos de los feligreses y el estallido de petardos.

Al llegar la procesión frente a la catedral, millares de salvadoreños más abarrotaban la plaza Libertad, frente al templo, para presenciar "la bajada".

El Divino Salvador del Mundo fue colocado sobre un gran globo terráqueo que coronaba una elevada columna de madera, cuyos costados estaban decorados con las imágenes del papa Benedicto XVI, el beato Juan Pablo II, una cruz y, en la parte frontal, la leyenda: "Arraigados y edificados en Cristo. Firmes en la fe".

El momento más esperado llegó cuando el globo se abrió para que, con la multitud en silencio, el Divino Salvador del Mundo ingresara a la columna, de la que emergió minutos después vestido de blanco y entre fuegos artificiales, aplausos, música y cantos.

La transfiguración de Jesucristo, en la que por breve tiempo aparece revestido de toda su gloria ante tres de sus discípulos, es una "manifestación" plena del "enviado del Padre para llevar a la plenitud el misterio de la redención", de acuerdo con lo descrito en la Biblia.

El arzobispo capitalino aseveró en un breve mensaje que "la mayor riqueza del pueblo salvadoreño es su profunda fe en Dios (...) y su amor a Jesucristo, el Divino Salvador del Mundo".

"El Divino Salvador nos acompaña siempre. Es necesario que también nosotros caminemos con él, que le contemplemos con fe, que no desmayemos en nuestra oración para que nos transfiguremos como héroes, que seamos capaces de abandonar el pecado, para que seamos auténticos hijos de Dios y así podamos construir una sociedad nueva, más justa y verdaderamente en paz", subrayó Escobar Alas.

Que el "Señor transfigure también nuestros corazones y la sociedad salvadoreña", pidió el prelado.

Las fiestas patronales finalizarán mañana con una misa en la Catedral Metropolitana.

Desde que el lunes pasado comenzaron los festejos, han incluido desfiles, ferias y otras actividades para la diversión de los salvadoreños, que también han aprovechado al asueto para visitar playas y otros sitios turísticos de su país o de Guatemala y Honduras.

Al menos 32 personas han muerto durante estas vacaciones, 22 de ellas en accidentes de tránsito y las demás por otras causas, informó este viernes el director de Protección Civil, Jorge Meléndez, quien apuntó que hay diez víctimas más que en 2010.

También se han registrado hasta este viernes 209 lesionados, 64 menos que el año pasado, añadió.