El ministro de Transporte alemán, Peter Ramsauer, no entiende ni comparte los argumentos esgrimidos por los controladores aéreos para amenazar con una huelga la semana que viene, avanzó hoy el semanario alemán "Der Spiegel".

En una entrevista que publicará en su edición de mañana esta revista, el titular de transporte critica duramente las nuevas reivindicaciones laborales y económicas del sindicato de controladores (GdF).

"Nadie discute que los controladores tienen un trabajo de la mayor responsabilidad. Por eso están bien pagados, con un salario anual de 120.000 euros por 25 horas de trabajo semanal y entre 40 y 50 días de vacaciones.

Además, Ramsauer desaprueba el momento elegido para el posible paro, durante la temporada alta del sector aéreo por motivos vacacionales.

Sus reivindicaciones salariales "deberían explicárselas a las familias que han ahorrado pacientemente para sus vacaciones y que por una huelga se quedan atrapadas en un aeropuerto", agregó el titular de Transporte a la revista alemana.

"Como estas personas (los viajeros) no siento ninguna comprensión por las huelgas durante las vacaciones", afirmó Ramsauer.

A este respecto, que si una parte de una sociedad industrializada "lucha exclusivamente por sus intereses", entonces "la sociedad entera se desmorona".

Pese a las declaraciones del ministro, el GdF mantiene su plan de convocar una huelga la próxima semana, tras rechazar el viernes una reapertura de negociaciones del departamento de Seguridad Aérea (DFS) por no llevar implícita ninguna oferta nueva.

El sindicato desconvocó en el último momento la huelga anunciada para el pasado jueves, después de que la Magistratura de Trabajo dictara su prohibición y visto que no había apenas margen de tiempo para presentar un recurso.

Ahora pretende llevar adelante su huelga un día a determinar de la próxima semana, lo que deberán anunciar con un mínimo de 24 horas de antelación.

El GdF, que aglutina a 2.500 de los 5.000 profesionales del sector, convocó la huelga después de que más de un 95 por ciento de sus afiliados rechazaran, en una votación interna, la última propuesta de la patronal.

El sindicato mantiene su exigencia de un incremento salarial del 6,5 por ciento, así como una mejora de las condiciones laborales, horarios de servicio y límites de las horas extras.

De convocarse, sería la primera huelga a escala nacional de ese sector y afectaría a los 16 aeropuertos internacionales del país.