El deporte profesional venezolano, semillero de numerosas estrellas del béisbol de Grandes Ligas, enfrenta un futuro incierto ante la recién aprobada ley del deporte que impone controles al patrocinio privado, una de las principales fuentes de ingresos para la mayoría de los equipos.

Los grandes patrocinantes privados del deporte local — Empresas Polar, las firmas de telefonía celular y los bancos — han mantenido sigilo sobre la nueva regulación del deporte, aunque algunas compañías le han manifestado a los dueños de equipos que mantendrán sus inversiones en compás de espera ante la incertidumbre generada por la normativa que aprobó esta semana la Asamblea Nacional.

Las ligas de béisbol, fútbol y básquetbol anunciaron el viernes que llegaron a un acuerdo con el ministro del Deporte, Héctor Rodríguez, para incluir en la ley una norma que permitirá a las federaciones, ligas y equipos profesionales recibir de manera "automática" el patrocinio privado sin pasar por un filtro gubernamental, como establece la nueva legislación.

El presidente de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), José Grasso, indicó que los equipos profesionales esperan que el reglamento de la ley se defina rápido porque su temporada comienza en dos meses y los patrocinios han estado "muy débiles" hasta ahora, debido a que las compañías están en compás de espera hasta que se aclare la situación de los aportes privados.

En un intento por disipar los temores, Rodríguez descartó el pasado miércoles que el gobierno busque la desaparición de las ligas profesionales y dijo que la nueva legislación se elaboró "en función de nuestras circunstancias" para lograr la "masificación" del deporte y "elevar el nivel competitivo".

Entre los deportistas y entrenadores la normativa ha generado reacciones ambivalentes. Por un lado, algunos destacan la atención integral al atleta que garantiza la ley, pero otros expresan preocupación ante una posible disminución de los endosos de las empresas privadas.

Mientras la polémica desatada por la ley sigue en efervescencia, en el modesto campo de béisbol del centro público de educación media "Liceo Caracas", en el oeste de la capital, la rutina diaria de entrenamiento sigue sin alteraciones.

Jóvenes de 14 y 15 años, en su mayoría de origen humilde, se entrenan mientras son evaluados por un cazatalentos de los Mets de Nueva York, mientras una veintena de niños de la escuela de béisbol Progreso, una de las mas importantes de la capital, realizan sin mayores cambios su práctica semanal bajo la mirada vigilante de sus padres.

"Yo pienso que van a salir muchos perjudicados", opinó el manager Peter Ramos, de 28 años, al expresar inquietud por la nueva ley que aseguró que afectará por igual a las empresas patrocinantes, los equipos y los jugadores.

Ramos, un infielder que llegó a jugar en las ligas menores, resaltó la importancia del patrocinio privado para el béisbol local y relató que gracias a su pase al deporte rentado logró salir de la pobreza que padeció junto a su familia en la populosa barriada capitalina de Caricuao.

El béisbol es el deporte mas popular entre los venezolanos, que llenan los estadios a pesar de la crisis económica que enfrentó el país en los dos últimos años.

La pelota local se ha visto impulsada por la destacada actuación que han tenido los peloteros venezolanos en Grandes Ligas y la cada vez mayor contratación de jugadores por parte de equipos estadounidenses.

La liga profesional local tiene ocho equipos, en los que juegan unos 300 jugadores.

Carlos Oropeza, gerente de los Cardenales de Lara, afirmó que el patrocinio representa para los equipos locales "alrededor de un 70% de nuestro presupuesto".

Oropeza negó que los cuestionamientos que han hecho las principales ligas profesionales del país a la ley respondan a razones políticas y dijo a la AP que lo que quieren son "las reglas de juego claras" para que los patrocinantes y las empresas "puedan sentirse en libertad de poder apoyar el deporte, tanto el béisbol profesional como cualquier deporte".

El directivo admitió que si por efecto de la nueva ley "el patrocinio empieza a llegar en menores cantidades, por supuesto que nosotros como equipos y como organizaciones tendremos que empezar a recortar gastos para poder subsistir y muy probablemente esos gastos se vayan a tener que ver reflejados en esas bases y esos planes de desarrollo, y eso a la larga pues va a ir en deterioro del béisbol a nivel general".

El grupo Polar no respondió a una consulta de AP sobre el impacto que espera que tenga la nueva ley.