El Senado controlado por los demócratas aprobó el viernes un proyecto de ley que pone fin a un cierre parcial de dos semanas de la Administración Federal de Aviación, despejando el panorama para reanudar la construcción de aeropuertos.

El presidente Barack Obama firmó la ley unas horas después.

Tras recurrir al procedimiento legislativo del "consentimiento unánime", que demoró menos de 30 segundos, dos senadores estuvieron presentes para aprobar un proyecto de ley aceptado previamente en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, el cual prolonga la autoridad operativa de la FAA (siglas en inglés de la administración) hasta mediados de septiembre. El resto de los miembros del Congreso comenzaron sus vacaciones de agosto a principios de la semana.

El viernes, el senador demócrata James Webb pidió en el pleno de la cámara alta que fuera aprobado el proyecto. Su colega y correligionario Ben Cardin, que presidía la sesión, estuvo de acuerdo, y con ese breve procedimiento de normas el proyecto fue autorizado.

Sin embargo, las diferencias partidistas se mantienen, y una repetición del estancamiento legislativo podría presentarse el próximo mes.

Casi 4.000 funcionarios de la FAA que estaban bajo licencia temporal podrán reincorporarse al trabajo el lunes. La situación ha costado al gobierno unos 400 millones de dólares en impuestos a los boletos aéreos que no fueron cobrados y además dejó inactivos a miles de obreros de la construcción.

Una solución negociada bipartidista alcanzada el jueves permitió al Senado aprobar el proyecto que ya había pasado la cámara baja, que incluye un cláusula que elimina 16,5 millones de dólares en subvenciones de servicios aéreos a 13 comunidades rurales. Empero, el proyecto otorga al secretario de Transporte Ray LaHood autoridad para continuar las subvenciones a esas 13 poblaciones si lo considera necesario.

Los republicanos insistieron en la reducción de las subvenciones a fin de restaurar el pleno funcionamiento de la FAA.

Los demócratas dijeron esperar que la Casa Blanca elimine las reducciones, aunque no sea de inmediato. Ello es debido a que no entrarán en vigencia hasta que expiren los contratos con las aerolíneas en los aeropuertos subvencionados. La duración de esos contratos varía de comunidad en comunidad.

La paralización comenzó mientras parte de la burocracia y legislatura de Washington estaban centradas en el estancamiento para ampliar el tope del endeudamiento federal. En ese lapso la FAA despidió a algunos de sus empleados, pero dejó en sus puestos a los controladores del tránsito aéreo y a la mayor parte de los inspectores de seguridad.

Cuarenta inspectores de seguridad aeroportuaria trabajaron sin salario y costearon de su bolsillo sus gastos de viaje. Además, miles de obreros de la construcción que trabajaban en obras de aeropuertos desde California a Nueva York quedaron inactivos al no poder pagarles la FAA.

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El corresponsal de la AP Ben Feller contribuyó a este despacho.