La presidenta Dilma Rousseff afirmó el viernes que Brasil está actualmente mejor preparado para enfrentar la crisis financiera global que en 2008, cuando el mundo sintió los primeros síntomas de la crisis.

"No tenemos ninguna debilidad, somos una economía que crece, un país que saca gente de la miseria", afirmó Rousseff en el estado nororiental de Bahia al inaugurar un conjunto habitacional para personas de bajos ingresos.

Dijo que las reservas internacionales y los depósitos compulsivos que los bancos comerciales realizan en el Banco Central como garantía de sus operaciones son superiores a los que había tres años atrás.

"Quiero decirles que hoy Brasil está aún más fuerte de lo que estaba en 2008. En 2008 estábamos en condición de enfrentar la crisis, hoy tenemos más capacidad de enfrentar la crisis que viene de fuera", expresó la mandataria sobre las dificultades económicas en Estados Unidos y Europa que han afectado las economías en todo el mundo.

Las primeras manifestaciones de la crisis global se sintieron en 2008 con la quiebra del banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers, la primera señal del deterioro del sistema financiero norteamericano que repercutió en todo el mundo.

La crisis llevó a Brasil a adoptar medidas de estímulo económico, como reducción de impuestos para la industria y créditos preferenciales para sectores generadores de empleo.

Rousseff recordó que las reservas internacionales brasileñas son de 348.000 millones de dólares, 60% más que en 2008, mientras que los depósitos compulsivos en el Banco Central pasaron de 220.000 millones de reales en 2008 a 420.000 millones en la actualidad (de 139.240 millones a 265.820 millones de dólares).

Atribuyó la solidez de la economía brasileña a que siguió un modelo de desarrollo que combinó crecimiento con inclusión social, que permitió sacar a 39,5 millones de personas de la pobreza desde 2003 de un total de 190 millones de habitantes.

"Eso es una Argentina que sacamos de la pobreza", dijo Rousseff, al comparar el número de personas que fueron incorporadas a la clase media con la población de Argentina, de 41,7 millones.

Destacó que esa población ayudó a fortalecer el mercado interno de Brasil, lo cual ha ayudado al país a esquivar los efectos más serios de la crisis global.