Río de Janeiro inició hoy la cuenta atrás de los cinco años que faltan para la disputa de los Juegos Olímpicos de 2016 con la esperanza de que la cita suponga una transformación para la ciudad y el deseo de proyectar una imagen renovada de Brasil.

"La responsabilidad de organizar unos Juegos excelentes es enorme", dijo hoy el presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), Carlos Arthur Nuzman, en un acto celebrado en el Palacio de la Ciudad.

Río de Janeiro inaugurará este sábado la primera obra para la cita olímpica, el Parque de los Atletas, un espacio de convivencia dedicado a los deportistas que se hospedarán en la ciudad para la disputa de las competiciones.

El recinto, que se ha construido en las inmediaciones de la futura Villa Olímpica, se encuentra en el barrio de Barra de Tijuca, que en 2016 acogerá cerca de la mitad de las pruebas deportivas y el centro internacional de prensa.

"Queremos unos Juegos memorables y transformadores que den vida a los valores esenciales de la ciudad para que recupere su espíritu y energía", agregó Nuzman, que ocupa igualmente la presidencia de la organización de la cita olímpica.

Para 2016, Río pretende encandilar con sus encantos naturales y atraer la atención del mundo con la combinación de la pasión que irradia el pueblo brasileño y la alegría que desprende la ciudad.

Las obras para los Juegos Olímpicos incluyen la reforma del legendario estadio Maracaná, que será sede de las ceremonias de apertura y clausura y acogerá las semifinales y la gran final de fútbol masculino y femenino.

La dorada arena de la playa de Copacabana será el escenario de los partidos de voley playa, mientras que en las aguas de la bahía de Guanabara, que bañan parte de la ciudad, se disputarán las pruebas de vela.

El Sambódromo, que cada año recibe los desfiles de las escuelas de samba del carnaval carioca, acogerá la disputa de la disciplina de tiro con arco y será el punto de partida y de llegada de la prueba de maratón.

En su intervención, Nuzman alabó la política de seguridad impulsada por las autoridades, que incluye la pacificación de favelas que estaban ocupadas por el narcotráfico para garantizar la seguridad durante la celebración de los Juegos Olímpicos en 2016.

Con el objetivo de conectar los cuatro ejes de la ciudad en los que se celebrarán las competiciones, Río ha diseñado la construcción de un anillo vial con autovías de seis carriles y rutas exclusivas para el transporte público y para el desplazamiento de los deportistas.

"Uno de los legados que dejará la organización de los Juegos será la mejora de las comunicaciones y un crecimiento del transporte colectivo", manifestó el alcalde Eduardo Paes.

La revitalización de Río alcanzará el corazón de la ciudad, donde se proyecta el llamado Museo del Mañana, obra del arquitecto español Santiago Calatrava, y la construcción de un enorme complejo que incluirá un centro de convenciones, un hotel de lujo y una villa olímpica para árbitros y periodistas.

"Debemos crear una cultura para que Brasil sea un país que pueda fijarse objetivos claros y enterrar la imagen de que no somos capaces de cumplir con un gran desafío", concluyó Paes ante un auditorio formado por autoridades nacionales y atletas brasileños.