El encuentro entre el presidente filipino Benigno Aquino III y el líder del Frente Moro de Liberación Islámica ha reforzado la posibilidad de poner fin a décadas de insurgencia musulmana, dijeron el viernes los guerrilleros.

Aquino se reunió con Murad Ibrahim en un hotel cercano al aeropuerto internacional de Narita, al este de Tokio, el jueves por la noche para analizar el proceso de paz, dijo la asesora presidencial Teresita Deles.

Fue la primera vez que un presidente filipino recibe al cabecilla de la insurgencia desde que comenzaron los contactos hace 14 años. Aquino, en el poder desde hace un año, ha dado prioridad a la conclusión de la insurgencia musulmana y comunista en el sur del país.

El Frente Moro dijo que la audiencia de Aquino a Murad fue "un gran gesto" que da "un tremendo impulso a las negociaciones de paz".

El negociador gubernamental Marvic Leonen indicó que Japón fue seleccionado para el encuentro por razones de seguridad y por respaldar al Grupo Internacional de Contacto, una entidad mediadora integrada además por Turquía, Arabia Saudí y Gran Bretaña.

El canciller japonés Takeaki Matsumoto dijo que la entrevista fue "una provechosa oportunidad para allanar el proceso" negociador.

"Japón espera que ambas partes continúen el diálogo sincero basado en los resultados del encuentro y alcancen un acuerdo final de paz lo antes posible", dijo la nota de la cancillería nipona.

Los 11.000 guerrilleros del Frente Moro han librado una cruenta insurgencia para obtener la autonomía en la provincia meridional de Mindanao. Los musulmanes son minoría en un archipiélago mayoritariamente católico y están concentrados en las islas del sur.

Los insurgentes renunciaron a su exigencia de independencia pero aspiran a crear un "subestado" bajo la tutela del gobierno central de Manila.

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Los corresponsales de The Associated Press Teresa Cerojano y Jim Gómez contribuyeron a este despacho.