Los representantes financieros del G-7 analizarán cómo coordinar las medidas entre los bancos centrales de sus países, dijo el sábado una persona al tanto del proceso, tras varios días de pánico en los mercados y la reducción de la calidad crediticia de la deuda estadounidense.

La persona habló a condición de guardar el anonimato porque aún no son confirmados los niveles y el momento de los contactos.

El ministro de Hacienda francés Francois Baroin, cuyo país ocupa ahora la presidencia rotativa del Grupo de los Siete países más industrializados, dijo que mantuvo estrecho contacto con sus colegas de la agrupación "en los últimos días e incluso esta misma mañana".

"Observaremos atentamente la evolución de lo que pueda ocurrir el lunes", dijo Baroin a la radio francesa RTL. El G-7 está integrado por Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos.

El hecho de que la agencia Standard & Poor's haya reducido el viernes la calidad crediticia de la deuda estadounidense incrementó los crecientes temores por los niveles de deuda y el crecimiento económico en ese país, así como en países europeos con economías de gran tamaño con Italia y España.

El Banco Central Europeo se ha mostrado renuente hasta ahora a comprar en forma masiva bonos soberanos de esos dos países, como lo hizo anteriormente en el caso de Grecia, Irlanda y Portugal, las tres naciones de la eurozona rescatadas hasta ahora.

Empero, el director del banco central belga, Luc Coene, y varios miembros del consejo rector del BCE dijeron el viernes que la entidad podría estar dispuesta a ayudar a Italia y España una vez que ambos países adopten más medidas específicas para controlar sus finanzas públicas.

Muchos inversionistas han pedido a la Reserva federal estadounidense que empiece a inyectar nuevamente circulante en el mercado, como lo hizo con dos recompras de bonos soberanos desde el 2007.

La reducción de la calidad crediticia de la deuda estadounidense es un mal augurio para Europa, ligada estrechamente a las oscilaciones de Estados Unidos.

Por otra parte, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi restó importancia el sábado a las conjeturas de que podría renunciar el próximo año y adelantar las elecciones generales mientras el país intenta evitar el colapso financiero.

Tras días de intensa presión, Berlusconi anunció el viernes que su gobierno acelerará la adopción de nuevas medidas de austeridad para equilibrar el presupuesto el 2013 en lugar del 2014 como había anunciado en un principio.

Berlusconi dijo a los reporteros que un adelanto electoral en el 2012 nunca fue considerado como alternativa, según despachos de prensa italianos. Agregó que el gobierno seguirá trabajando sin pausas.

Los cinco años del mandato de Berlusconi concluyen en el 2013.

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Jenny Barchfield contribuyó en París a esta historia.