La famosa escultura "Maman", la gigantesca araña de bronce tallada por la artista franco-estadounidense Louise Bourgeois (1911-2010) y considerada su obra cumbre, se exhibe desde esta semana al aire libre en una céntrica plaza de Ginebra para deleite de los paseantes.

Con motivo del centenario del nacimiento de Bourgeois -el 25 de diciembre-, la Fundación Beyeler, con sede en Basilea (Suiza), ha llevado la obra más célebre de la artista por primera vez a tierras helvéticas, donde ha recalado ya en Berna y en Zúrich antes de aterrizar en Ginebra.

"Es una manera fantástica de sacar el arte de los museos y hacerlo más accesible a toda la población", manifestó el alcalde de Ginebra, Pierre Maudet, con motivo de la instalación de "Maman" (1999) en la Plaza Nueva de Ginebra, donde estará hasta el próximo día 28.

La monumental araña (927,1 x 891,5 x 1023,6 cm) es una de las piezas claves para comprender la obra de Bourgeois, que nunca ocultó su fascinación por este animal al que identificaba con su madre, tejedora que trabajaba como restauradora de tapices en París.

"Mi mejor amiga era mi madre. Ella era reflexiva, inteligente, paciente, apasionada, razonable, delicada, refinada, indispensable, ordenada y útil, como una araña", dijo Bourgeois sobre su obra clave.

Para resaltar el aspecto maternal de "Maman", la artista diseñó la araña portando diez huevos cincelados en mármol y contenidos en un receptáculo de hilo de hierro.

Además, Bourgeois veía a este animal como un símbolo supremo de la infinidad de la vida, que se renueva constantemente como una tela de araña que se va tejiendo poco a poco.

Nacida en París en 1911, desde muy pequeña Bourgeois ayudó a sus padres en el negocio de restauración de tapices que regentaban e inició sus estudios artísticos en la capital francesa con artistas de la talla del pintor Fernand Léger, antes de emigrar a Nueva York en 1938 y casarse con el historiador de arte estadounidense Robert Goldwater.

Desde la Gran Manzana perteneció a la vanguardia de las artes visuales durante siete décadas, configurando una particular visión creativa que influyó notablemente en artistas jóvenes estadounidenses y en la que se aprecian toques del surrealismo, expresionismo, postminimalismo y el arte abstracto.

Sus relaciones personales con artistas de la talla de Francis Bacon y Alberto Giacometti, además de Léger, dejaron definitivamente su impronta en la evocadora, y a veces onírica, obra de Bourgeois.

Los traumas provocados por la prematura pérdida de su madre -a la que se sentía muy unida- y la "traición" de su padre por mantener una relación sentimental con su profesora de inglés también marcaron significativamente su obra.

Si a su madre dedicó "Maman", la rabia hacia su progenitor la canalizó a través de la obra "La destrucción del padre" (1974), que representa una escena de canibalismo.

Debido a las emociones provocadas por estas vivencias, abundan en su obra las figuras humanas deformadas, presentes fundamentalmente en esculturas en las que explotaba las posibilidades de materiales maleables como el látex, la resina y la escayola.

Las esculturas de la artista, realizadas también en acero, bronce, cristal, madera o piedra, eran en ocasiones de contenido sexual explícito -como la provocativa "Fillette" (1968) con forma fálica-, y también creó numerosos murales hechos con objetos recogidos de la calle.

Tras la "gira" de "Maman" por diferentes ciudades de Suiza, la Fundación Beyeler ofrecerá del 3 de septiembre al 8 de enero próximo una retrospectiva con las piezas más importantes de la artista en su sede en Basilea, entre las que estará por supuesto la imponente araña.

Sara Gómez Armas