Fiscales federales están afinando los últimos detalles de su caso contra 11 hombres acusados de cultivar miles de plantas de marihuana. El ex secretario de Justicia estatal calificó el caso como un ejemplo de producción de droga auspiciada por un cártel, pero los abogados defensores dicen que muchos de los acusados eran jornaleros mexicanos que fueron engañados para cultivar marihuana.

Los 11 se declararon culpables y siete de ellos han recibido sentencias de un año a 18 meses de prisión. El juez federal de distrito Thomas Rose tenía agendado sentenciar a tres acusados más el viernes en Dayton, y al restante el 17 de agosto.

Cuando fueron anunciados los arrestos en otoño pasado, el secretario de Justicia Richard Cordray dijo que los decomisos y arrestos eran evidencia adicional de lo que llamó "enormes granjas de marihuana patrocinadas por un cártel de drogas que se arraigaba en Ohio".

Documentos de la corte no proporcionan evidencia de ello, y los abogados defensores afirman que los acusados eran jornaleros pobres que trataban de ganar dinero para sus familias sin saber para lo que fueron contratados.

Leonel Mondragón García, por ejemplo, recibió un llamado en su teléfono celular ofreciéndole trabajo por un día, sin más detalles, dijo su abogada, Margaret Quinn.

Debido a que tiene un brazo incapacitado, Mondragón García normalmente entrega suministros a otros trabajadores en labores de construcción de tejados. En esta ocasión, se encontró con que era conducido en un vehículo a un área rural densamente arbolada al norte del río Muskingum y descubrió que se suponía que ayudaría en el cultivo de marihuana.

En cuanto se dio cuenta que estaría atrapado en ese lugar durante ese día ocurrió la redada de la policía en el campamento. Fue arrestado junto con otras 10 personas, indicó Quinn.

Después de varios meses en la cárcel, el hombre de 29 años se declaró culpable de complot para cultivar intencionalmente más de 1.000 plantas de marihuana. Fue sentenciado a 12 meses más un día de prisión, después de lo cual será deportado.

"Fue una especie de mala suerte haber contestado la llamada incorrecta", señaló Quinn. "Esa sentencia es demasiado severa por una hora de trabajo", agregó.

El gobierno probablemente sabía mucho más sobre la operación que los inmigrantes ilegales contratados para trabajar en la granja, dijo Michael Monta, quien representaba a Ismael Bucio Hernández.

"Ellos eran campesinos pobres de México", indicó Monta.