Un ex agente de las fuerzas especiales salvadoreñas fue sentenciado a 31 años de prisión, después de vender fusiles automáticos y explosivos plásticos a una persona a quien creyó integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Héctor Antonio Martínez Guillén, alias "El Capitán", se declaró culpable a comienzos de este año, tras ser detenido en una operación de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA). Martínez Guillén vendió las armas a una persona que se hizo pasar por miembro de las FARC, consideradas por el gobierno estadounidense un grupo terrorista.

Los fiscales en la corte federal de distrito en Alexandria habían pedido 45 años de prisión. De la condena, Martínez Guillén deberá cumplir por lo menos 30 años.

La operación se realizó casi exclusivamente en El Salvador. Martínez Guillén fue detenido el año pasado en el Aeropuerto de Dulles, en Virginia.