El presidente de Chipre, Dimitris Christofias, anunció hoy una remodelación de su gobierno, tras romperse la coalición de su partido comunista (AKEL) con la formación chipriota del centro DIKO que estaba en el poder.

Esta es la primera remodelación que Christofias realiza desde su llegada al poder en 2008 y la anunció hoy tras haber exigido el pasado 27 de julio la dimisión de sus once ministros en un intento de calmar el malestar político y popular por las acusaciones de negligencia en relación con la explosión en una base militar el pasado 11 de julio.

Los integrantes del nuevo gabinete jurarán sus cargos este mediodía.

Según los medios locales, Christofias nombró para la cartera de Finanzas al economista Kikis Kazamias (AKEL), quien fue ministro de Comunicación y Trabajo durante el mandado de Tassos Papapadopoulos.

Aunque los nuevos ministros ocuparán sus puestos hasta las elecciones presidenciales de febrero de 2013, el Gobierno afronta una situación delicada pues las agencias de evaluación de riesgo han rebajado ya la nota de la deuda del país ante la escasez de energía que sufre por la explosión que destruyó la central eléctrica de Vasilikoos.

Al frente del Ministerio de Exteriores estará Erato Kozakou Markoulli, hasta ahora ministra de Transporte.

El líder de DIKO, Marios Karoyian, anunció el miércoles su salida de la coalición ante la falta de acuerdos sobre la gestión de los graves problemas que afronta el país.

Las acusaciones de negligencia por parte de la prensa y las protestas populares provocaron la dimisión de varios ministros hasta que el propio Christofias exigió la semana pasada la renuncia de los miembros del Ejecutivo, en un intento de calmar a la opinión pública.

Chipre, país miembro de la Unión Europea (UE) y del Eurogrupo, está sumido en una seria crisis política y social, agravada tras la explosión en una base militar que el pasado día 11 de julio causó la muerte a 13 personas y destruyó la mayor central de generación de electricidad de la isla.

Además, su economía está estrechamente vinculada a la griega, a su vez amenazada de bancarrota.

El pasado lunes, el Banco de Chipre alertó del riesgo de que el país no pueda refinanciar su deuda, después de que la agencia Standard & Poor's rebajara la calificación de su credibilidad crediticia de "A-" a "BBB+", con perspectiva negativa.

También Moody's redujo la nota de Chipre, de "A2" a "Baa1", ante las persistentes dudas sobre la capacidad de Nicosia de implementar las reformas necesarias para reducir su deuda.